La docente Virginia González debió recurrir a la Justicia para que la obra social de la Provincia le garantice los insumos para el funcionamiento de la bomba de insulina con la que trata su diabetes
Entre aliviada y exhausta, la profesora de piano Virginia González, de 35 años, confió a este diario que la obra social finalmente le hizo entrega de las 39 cánulas (catéteres de infusión), 15 reservorios y 3 “Service Pack” que le garantizarán durante tres meses el buen funcionamiento de la bomba de insulina con la que trata su enfermedad.
Para eso, debió presentar un recurso de amparo en la Justicia y el juez Rolando Guadagna dictó una medida cautelar obligando a la mutual a entregarle en forma urgente los insumos, pero como ni aún así Apross cumplió con su obligación la docente denunció penalmente a su obra social por desobedecimiento de una orden judicial.
Ese último paso lo dio el martes último. Un día después, le hicieron entrega de una parte de las cánulas y recién el jueves 5 de abril completaron el envío que debieron haber entregado varias semanas antes.
“De no haber intervenido un juez y los medios, esto no se habría resuelto, esta historia se viene repitiendo desde septiembre del año 2009, por lo que espero que de ahora en adelante esto no me vuelva a suceder, tal como me lo han prometido”, comentó la docente.
Agotada después del desgastante reclamo, Virginia González agradeció a las personas que intermediaron para que se concretara un envío que resulta vital para el tratamiento de la diabetes I.
“Quiero darles las gracias al señor Juan Carlos Romero, que sin conocerme se movilizó para tratar de comprar cánulas, al doctor Alejandro Vallejo, a cargo del servicio de Emergencias, por su ocupación y disposición en este último año, al juez Rolando Guadagna, por entender lo apremiante de mi situación y el riesgo de mi salud, a mi abogado Fabián Altamirano por su eficiente desempeño y profesionalismo, a mi hermosa familia por la contención, a la gente que me estuvo llamando para tratar de ayudar, y a los medios que hicieron que mi voz tuviese eco y se hiciera escuchar”, concluyó la profesora.
Tensa espera
Hizo un pedido formal a su mutual; no logró una respuesta. Presentó un recurso de amparo en la Justicia y un juez ordenó la inmediata cobertura de su enfermedad; tampoco consiguió así que atendieran su reclamo.
Radicó una denuncia penal contra la obra social por desobedecimiento de una orden judicial; ni aún así obtuvo los insumos necesarios para tratar un severo cuadro de diabetes I. Decidida a luchar por su calidad de vida, la profesora de piano Virginia González se apostó en la sede de gobierno del Centro Cívico e hizo público su angustioso peregrinaje en los medios hasta que, finalmente, Apross tomó nota de que se encontraba frente a un cuadro urgente y se dignó a enviarle (con un mes de tardanza) las cánulas que le permitirán a la docente mantener en funcionamiento durante tres meses la bomba de insulina que le mantiene a raya su afección.
“Espero que Apross cumpla su promesa y en 3 meses, cuando necesite nuevamente las cánulas, esto no me vuelva a suceder”, comentó la paciente, después de su desgastante periplo por oficinas oficiales y tribunales.
Que así sea.
A.F.

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