Estudian proyectos para remodelar la estación de micros. No descartan concesionarla a un privado.
Una de las ideas es concesionarla, "pero para eso debe cerrar la ecuación financiera y para eso hay que mejorar los locales, por ejemplo". Hoy el Estado maneja el lugar a través de la Dirección de Tránsito y Transporte y la ecuación no cerraría si fuese un negocio directo. Se cobra básicamente las concesiones de los locales y el uso de las plataformas por parte de las empresas de micros, pero si el personal no lo pusiera la administración provincial y lo manejara la terminal, probablemente daría déficit, dijo Campos.
De todas formas, el funcionario se mostró medido con la opción de privatización: "Si da resultado y es bueno para el usuario y no es oneroso para el Estado, creo que la concesión es buena, pero hay que analizarlo con detenimiento, porque si vamos a seguir igual, mejor que lo maneje el Estado".
En sus casi 40 años de historia, a la terminal se le conocen tres intentos de concesión fallidos, en las gestiones de Juan Carlos Rojas, Jorge Escobar y Alfredo Avelín. En esta última, hubo una propuesta de un grupo de 60 empleados de la Dirección de Tránsito y Transporte nucleados en el gremio ATE para administrarla ante la inminencia de la licitación de la concesión, pero el gobierno avanzó con que se encargue un privado. Hubo unas 3 empresas interesadas pero sólo Federico Hermanos elevó la oferta concreta. Luego el proyecto, con el devenir de la crisis aliancista, quedó en la nada.
Ahora, lo que sí está decidido es que hay que reformar la terminal. "El proyecto de mejora está supeditado a la decisión final, pero la que sea, el fin es mejorarla estéticamente y mejorar su uso funcional porque hoy tiene problemas. Por ejemplo, en la parte de encomiendas y en las entradas y salidas. La parte de andenes está bien. Lo que pensamos es hacer otra planta en el ala Norte de edificio, donde funcionarían algunas oficinas de Tránsito y Transporte", dijo Campos. Agregó que suponen una inversión millonaria, pero que dependerá del proyecto elegido.
La terminal tal y como se la conoce hoy (la anterior funcionaba antes del "73 en General Acha, entre Libertador y San Luis) tiene una superficie de 34.196 m2, de los cuales 2.699 son cubiertos y 2.337 semicubiertos. Adentro tiene dos kioscos, una confitería y 37 locales. La gestión giojista le puso una oficina de turismo y, con el Banco San Juan, un cajero automático.
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