La pena capital tiene aceptación popular. Pero Rusia frenó las ejecuciones en 1996 para firmar acuerdos con Europa. El Senado ya informó que discutirá el tema, en medio del dolor por el doble ataque terrorista del lunes que dejó 39 muertos.
Con las banderas a media asta en toda la ciudad, a lo largo de la jornada miles de personas acudieron a las dos estaciones atacadas, Lubianka y Park Kultury, para depositar en medio de una generalizada congoja flores y velas en memoria de los muertos.
A las mismas horas, la comisión de Justicia y Asuntos Legales del Senado ruso anunció que estudiará la imposición de la pena capital a los terroristas, para los que la legislación actual solo prevé como máxima pena la cadena perpetua. "Ante crímenes tan horribles, debemos proponer a la sociedad otra variante de castigo penal, para que la gente que planee un atentado sepa lo que le espera", declaró Anatoli Liskov, jefe de la comisión.
El primer ministro ruso Vladimir Putin prometió "sacar de las cloacas" a los cerebros detrás del doble ataque suicida en el metro de Moscú y no se pronunció al respecto. Y el presidente, Dmitri Medvedev, llamó a los ministros de la Corte Surpema y a la Alta Cotre de Arbitraje a proponer formas de "perfeccionar" las leyes antiterroristas.
Fue más directo el líder comunista Ghennadi Ziuganov, quien también propuso restablecer la pena de muerte por los delitos de terrorismo. "Sin medidas más rígidas no es posible resolver el problema de la lucha antiterrorista. Debe ser restablecida la pena de muerte para los crímenes más graves y un crimen más horrible que éste es dificil imaginar", expresó para la agencia Itar-Tass.
El 19 de noviembre pasado, la Corte Constitucional rusa prorrogó la moratoria sobre la aplicación de la pena máxima.
Rusia anunció una moratoria de ejecuciones en 1996, cuando se unió al Consejo de Europa, una de las instituciones de la Unión Europea, y prometió abolir la pena capital, pero no lo hizo. El Parlamento, controlado por el Kremlin, fue reacio a proscribir del todo las ejecuciones por al amplio apoyo de la ciudadanía a la pena capital.
Días atrás, el presidente de la Duma, Boris Grizlov, líder parlamentario del partido putinista Rusia Unida, sostuvo que por el momento es imposible ratificar el sexto protocolo sobre la abolición de la pena capital, lo que la cancelaría definitivamente.
En cuanto a la investigación sobre el doble atentado y el saldo de víctimas, según un informe preliminar fueron dos mujeres quienes detonaron sus cinturones explosivos en dos estaciones del metro, en el centro de Moscú, cuando el sistema estaba atestado de pasajeros la mañana del lunes.
De acuerdo con el Servicio Federal de Seguridad (FSB), la investigación apunta a grupos islamistas del Cáucaso Norte de Rusia y a las mujeres kamikaze, coloquialmente llamadas "viudas negras" por ser en su mayoría familiares de guerrilleros abatidos por las fuerzas rusas.
La cifra de muertos aumentó de 38 a 39 por la muerte de una mujer en la víspera.
Cinco personas de 71 hospitalizadas siguen graves, dijo Andrei Seltsovsky, un funcionario del departamento de salud de la ciudad en declaraciones al canal de noticias estatal Rossiya-24. Sólo 8 de los fallecidos han sido formalmente identificados, agregó.
Además de banderas rusas a media asta en los edificios gubernamentales y en el Kremlin, las actividades y los programas de espectáculos en la televisión fueron cancelados. En varios templos hubo servicios religiosos.
La seguridad fue reforzada en el sistema de transporte y la policía portaba metrallas y se auxiliaban con perros entrenados mientras vigilaban los accesos al subte.
Medvédev, en tanto, reconoció que deben mejorarse las condiciones de vida en el Cáucaso para sacar a su gente del atraso y ofrecerle una alternativa a las armas.

Comentá la nota