Casi todos los días se realizan redadas en las que se detienen a ciudadanos de origen árabe. Los candidatos opositores a Nicolas Sarkozy acusan al presidente de utilizar la lucha antiterrorista para favorecer su reelección.
El atacante de Toulouse murió hace dos semanas, pero la lucha antiterrorista en Francia sigue ocupando los titulares. Casi a diario, los investigadores presentan nuevas informaciones sobre los radicales islamistas. En las requisas de ayer fueron detenidos nuevamente diez sospechosos que supuestamente quieren llevar adelante la Guerra Santa contra los infieles.
El curso oficial de las cosas bajo la presidencia de Nicolas Sarkozy está claro: nunca más un loco como Mohamed Merah, el atacante de Toulouse, podrá causar un baño de sangre similar en el que mueran inocentes.
Las actuales acciones policiales y sobre todo la forma en que se trata públicamente el tema no están exentos de controversia. Dos semanas y media antes de la primera ronda de las elecciones presidenciales, los políticos de la oposición acusan a Sarkozy de haber instrumentado la lucha antiterrorista para su reelección.
El candidato presidencial François Bayrou, por ejemplo, se quejó ayer de que detener a los sospechosos ante las cámaras de televisión es completamente innecesario y criticó las imágenes transmitidas la semana pasada, en las que se veía a Mohamed Achamlane, un islamista de larga barba, ser detenido por fuerzas de élite fuertemente armadas.
También hubo críticas similares contra Sarkozy cuando comparó los ataques de Merah con los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 en EE UU. El candidato presidencial del Partido de Izquierda, Jean-Luc Mélenchon, dijo que era completamente inadecuado jugar así con los miedos de la población.
Sin embargo, ninguno de los opositores se anima a criticar los duros procedimientos de las fuerzas de seguridad. El temor a que los franceses, aún conmocionados por la serie de atentados en Toulouse y Montauban, tengan poca comprensión hacia algo así, lo que tendría consecuencias positivas para Sarkozy en las elecciones, es mayor. François Hollande, el hasta ahora principal competidor de Sarkozy en las elecciones, se expresó con mucho cuidado: “Quizá se podría o debería haber hecho más antes”, dijo el socialista.
Pero el peligro de una estigmatización de los musulmanes en Francia –unos 3,5 millones de ciudadanos– no es mencionado por nadie. Si los últimos sospechosos detenidos representaban realmente una amenaza concreta, no se comprobará hasta después de las elecciones. Si bien la justicia ya presentó demandas contra 13 sospechosos por posesión ilegal de armas y participación en una asociación terrorista criminal, el inicio de un proceso podría demorarse durante meses. Por su parte, Achamlane, considerado líder de los islamistas, niega estos cargos.
Segura sólo parece una cosa: ninguno de los detenidos se supone estaba relacionado con el atacante de Toulouse, Merah. Para los investigadores, el atacante, muerto a tiros en el asalto a su casa de las fuerzas de seguridad el 22 de marzo, sigue siendo un loco que actuó solo, incluso a pesar de que se describía a sí mismo como muyahedin (guerrero de Dios) y afirmó estar vinculado a la red terrorista Al Qaeda.

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