Destrabado el conflicto con los municipales, el Intendente reiteró que entiende el reclamo, pero volvió a criticar “las maneras”. Detalló el impacto que tiene este incremento salarial en el presupuesto, que seguramente “traerá dificultades”. Apuntó a “terminar el año con mucho trabajo, mucho cuidado, control y equilibrio”.
En primera instancia, Lunghi señaló que a lo largo de los ochos años de gestión, “hemos tenido estos tipos de reclamos que siempre en forma democrática y con respeto los hemos solucionado, como esperábamos solucionar éste”.
No obstante, dejó en claro que “es un conflicto que viene un poco adelantado porque las paritarias -en el mayor porcentaje del país- están comenzando la semana entrante y se van a poner en vigencia a partir del 1 de marzo, que era una de nuestras explicaciones porque lo que nosotros estamos manejando no es dinero del Gobierno comunal, ni de Lunghi, ni de Nicolini, ni de ninguno, sino que es del pueblo y nosotros debemos manejarlo con sensatez y llegar a un equilibrio”.
Debido a todo esto, explicó que “hemos hecho ofertas en forma permanente, hasta estos días habían sido tres, y ahora realizamos una cuarta, que por suerte ha sido aceptada” y agregó que “esto va a traer dificultades presupuestarias, porque vamos a tener que dejar de hacer alguna obra con el correr del año porque no se puede hacer todo”.
No incluye al
personal político
También especificó que “hemos achicado algunos millones de pesos porque la oferta que terminó para los trabajadores municipales es de 600 pesos en enero, 18 por ciento en febrero y el 20 por ciento en junio”, pero advirtió que “para todos los secretarios, subsecretarios, directores y coordinadores políticos se les da un 10 por ciento recién en junio”.
En este sentido, el jefe comunal recalcó que “no es lo mismo lo que está pasando en el país y creo que es un ejemplo que están haciendo todos los funcionarios que he nombrado y que me han respondido aceptando esta cláusula”.
Lunghi insistió con que esto fue lo que permitió llegar a “un equilibrio inestable más cercano”, en un contexto donde a nivel nacional, según señaló, “están teniendo ejemplos que no son lo mismo”. Si bien admitió que no quiere “partidizar” este punto, subrayó que “esto es un ejemplo del Gobierno radical de Tandil”.
El impacto en
el presupuesto
Por su parte, el jefe de Gabinete de Secretarios informó que la propuesta aceptada por el Sindicato de Trabajadores Municipales tiene un impacto de 24.600.000 pesos para todo el año, monto que consideró “muy importante”, y que ya se había anticipado con la oferta anterior que hubiera significado alrededor de 24 millones de pesos.
“Al fijar el aumento desde febrero el 18 por ciento y luego en junio el 20, y aplazar el aumento del personal político y ponerle un límite en un 10 por ciento, hemos podido de alguna manera financiar estos 600 pesos que se otorgan en este mes, en carácter de no remunerativos y por única vez”, ratificó.
En sintonía con el jefe comunal, Nicolini advirtió que “éste es nuestro límite” y consideró que esta última oferta es “razonable”, al tiempo que también explicó que “es la primera vez que se da tan temprano en el año este pedido de aumento”.
El jefe de Gabinete se refirió, además, al contexto inflacionario y reconoció que desde el Ejecutivo entienden el reclamo. No obstante, aclaró que “entre todos vamos a tener que cuidar los recursos para poder llegar a fin de año en buenas condiciones, como ha cerrado siempre el Municipio de Tandil, teniendo equilibrados sus presupuestos”.
El salario de
los trabajadores
“El salario de los trabajadores municipales -comparado con otros municipios- está bien”, dijo Nicolini y acotó que “también es cierto que en Tandil hay determinados valores más elevados que en otros municipios, entonces, es muy difícil hacer una comparación exacta sólo mirando los salarios. Hay que mirar esto y también otros precios de la ciudad para ver en qué punto se está”.
Con este incremento salarial, reconoció que “pensamos que se les está dando una mejora a los trabajadores municipales. También se les está reconociendo el trabajo diario que realizan, porque todos los servicios que presta el Municipio los hace a través de sus trabajadores. Nosotros siempre dijimos, y lo seguimos manteniendo, que el capital más importante del Municipio es su recurso humano”.
Aclaró que nunca se dijo que “no íbamos a dar un incremento salarial, el tema que un 30 por ciento como se solicitaba a partir del 1 de enero significaba 46 millones de pesos, eso era impagable para el Municipio de Tandil”.
En sintonía con sus anteriores declaraciones, Nicolini ratificó que “es dinero de todos los tandilenses, entonces lo que estamos viendo acá es qué puede pagarle la ciudad, cada uno de sus ciudadanos, a sus empleados municipales. En esto estuvimos negociando”.
Se refirió nuevamente a las distintas ofertas que se presentaron desde el Ejecutivo, con lo que quiso demostrar que “hubo continuidad en la negociación y que en ningún momento se cortó. Ahora, nos tocó negociar a mí, la subsecretaria de Gobierno y la directora de Recursos Humanos, y por suerte ayer en asamblea se aceptó”.
Las categorías
y los aumentos
Lunghi subrayó que “acá hay ocho años de Gobierno donde le hemos dado más de 800 recategorizaciones, donde hemos hecho un Manual de Funciones, y todo eso es aumento. Por supuesto que a muchos que no les alcanza, la grilla de empleados municipales es muy amplia, tenés muchísimas categorías. Muchos que ganan muy bien, otros no tanto y otros menos”.
Agregó que “a veces cuando te sacan un número, siempre lo hacen del que está muy abajo. Son alrededor de 1800 empleados y la categoría va de la 4 hasta la 22, que es la del Intendente”, señaló.
El jefe comunal adelantó además que “el aumento del Intendente es por ley, no me puedo negar a cobrarlo. Lo voy a recibir pero no me lo voy a poner en el bolsillo porque voy a acompañar totalmente a mis funcionarios que no lo cobran”, porque explicó que “no vinimos nosotros a buscar un sueldo, vinimos a tratar de hacer las cosas lo mejor posible, de mejorar Tandil y con nuestra ideología tratar de transformarla, y eso es lo que vamos a hacer”.
El desgaste y
las “maneras”
Tras 40 días de protesta, Lunghi reconoció que “siempre hay que estar a la altura de saber gobernar los conflictos, gobernar no es sólo los aplausos”, y reconoció que le hubiera gustado “otra forma de reclamo”.
Sostuvo que “Tandil es una ciudad que no se merece este acampe, más en un enero y febrero al ser una ciudad turística. Pero somos muy respetuosos, no hemos hecho absolutamente nada”.
Habló sobre las características de esta “linda” ciudad, que “quiere vivir en paz y crecer, así que esperemos que todas las discusiones se encarrilen de otra manera”, y apuntó a “buscar –tanto políticos como sindicalistas- alguna manera distinta, que nos lance hacia el futuro, cada uno con sus reivindicaciones, nadie lo niega”.
Y agregó que “nunca negamos el aumento salarial, pero acá la Presidenta lo dijo ‘tiene que dar el que tiene’. El Municipio no tiene, lo que busca es equilibrios, no cerrar con déficit porque es una empresa social, no es una empresa que da dividendos que entonces sí pueden tener una participación los empleados. Aunque estamos diciendo que estamos muy bien, acá nosotros no bajamos de ayudar permanentemente a la gente que tiene necesidades”.*
Bajo la intensa lluvia,
levantaron “El aguante”
Mientras transcurría la conferencia de prensa puertas adentro del despacho del Intendente, en la vereda de enfrente los trabajadores municipales aguardaban bajo la intensa lluvia el camión para cargar los últimos bártulos del acampe “El aguante”, el mismo que durante 40 días logró –a sabiendas de intensas críticas- modificar la tradicional fachada de la Municipalidad.
“Chau, chau, chau”, gritaban desde la parte trasera del vehículo. Sonrientes, satisfechos, se reflejaban las caras de un sector trabajador que logró acaparar la atención de gran parte de la sociedad durante el último tiempo. Sin dudas, mucho tuvo que ver su particular modalidad de protesta, a la que se sumaron las céntricas peregrinaciones del “fantasma del aumento”, sucedidas durante las últimas tardes de miércoles.
Una protesta que por el momento pareciera haberse acabado, sin rastros, dejando la céntrica Plaza Independencia tal cual estaba, tal cual es.

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