No hubo acuerdo por los números de la deuda ni por las acreencias, y ni siquiera pudo hacerse la última reunión de la Comisión de Transición.
Según la información a la que este diario pudo acceder, la deuda municipal versión Farizano ascendería a los 127.392.305 pesos; mientras que el equipo de Quiroga la estima en 138.228.305 pesos. En cuanto a las acreencias, las diferencias son mayores: mientras Farizano indica que hay 181.600.000 pesos a cobrar, en el equipo de Quiroga se calculan no más de 40 millones de pesos.
En este punto, hay que tener en cuenta que la actual gestión incorpora a las acreencias tres planes federales, que suman 86.500.000 pesos, que son recuperables a “30 años de plazo”, según se indicó desde el equipo de Quiroga.
En los últimos días, como había informado este diario, se habían limado diferencias, y parecía que sería posible terminar la transición con un despacho en conjunto de la comisión integrada por los dos gabinetes.
Pero durante la tarde de este miércoles, en la que estaba previsto el encuentro final, todo fue desencuentro.
La gente de Quiroga, que había mantenido una comunicación constante con Cecilia Bianchi, recibió un “informe de gestión” de 57 páginas, a eso de las 14:30, con la reserva para hacer una reunión dos horas más tarde. Se evaluó entonces que era poco tiempo para revisar el extenso documento y cotejar cada uno de los datos.
Pero en realidad el enojo sobrevino cuando en el bunker quiroguista se enteraron que Farizano publicaría al otro día –este jueves- un resumen con los números en forma de solicitada en los diarios.
“No eran los números que habíamos hablado. Ni en la deuda ni en las acreencias. Eso no lo podemos suscribir”, confió una fuente vinculada al grupo de colaboradores más estrechos del electo intendente.
Se decidió entonces que Marcelo Bermúdez y los demás integrantes de la comisión presentarían su propio informe por separado. Y que se lo adjuntaría al voluminoso despacho del equipo de Farizano, enviando todo el paquete al Deliberante.
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