El líder cruzadista estaba internado y sufrió una insuficiencia renal que devastó su salud.
El dirigente sucumbió ante una fibrosis pulmonar crónica, combinada con una insuficiencia renal aguda. Los cuatro hijos de Avelín (Alfredo, Nancy, Ruth y Lucía), los nietos, familiares y amigos íntimos lo acompañaron hasta el último momento en la Clínica El Castaño, donde se encontraba internado desde el 28 de diciembre. Tras la conmovedora noticia del fallecimiento, el resto de los parientes, conocidos y viejos militantes de la Cruzada Renovadora se acercaron a despedir a don Alfredo y a saludar a la familia.
El centro de salud fue escenario de momentos de suma congoja, debido a los abrazos estremecedores entre familiares y amigos, a los rostros cubiertos de lágrimas y a las voces susurrantes y entrecortadas que enumeraban y rememoraban las anécdotas y experiencias del ex mandatario.
LA LUCHA FINAL
Avelín fue médico y un político comprometido con sus convicciones. Fundó y lideró la Cruzada Renovadora, el partido que, junto a bloquistas y radicales, conformó la Alianza en San Juan. De la mano de ese frente electoral, Avelín alcanzó el peldaño más alto del Ejecutivo provincial y manejó los destinos de la provincia durante el período 1999-2002. La gestión que encaró el ex mandatario atravesó por la peor crisis política y económica que sacudió al país y a San Juan en 2001. El arrastre del cimbronazo institucional culminó con su destitución al frente del Gobierno.
Avelín había sido internado el miércoles 28 de diciembre y fue sometido a una intervención quirúrgica por un problema intestinal. El ex mandatario evolucionaba favorablemente de la operación, pero el cuadro médico dio un giro de 180 grados. Una vieja afección respiratoria complicó su estado de salud y tuvo que ser internado en Terapia Intensiva. A pesar de una mejoría, la existencia de una insuficiencia renal se convirtió en un obstáculo difícil de superar para Avelín. Ese problema en los riñones desembocó en que el líder cruzadista debiera someterse a sesiones de diálisis. Ante ese tratamiento, su hijo explicó que notaron que ‘no salía, no daba más, estaba cansado. Pero lo vimos con una tranquilidad, con la conciencia tranquila y con una paz consigo mismo... ‘Estoy preparado‘, nos dijo‘.
Avelín Nolléns remarcó que su padre les dejó como legado el hecho de ‘mantener la frente bien alta. Él nunca hizo cosas que no pensaba. Trabajó con dignidad, por los pobres, por la gente humilde, por su patria, por la bandera nacional. Entonces, hay coherencia en su vida y en su muerte. Ese es el mejor legado que le puede dejar un padre a un hijo y para mí, él fue mi padre, mi amigo y mi jefe partidario‘.
Tal cual lo pidió, don Alfredo fue velado en la sede de la Cruzada Renovadora, con su guardapolvo blanco de médico. Los restos del caudillo serán sepultados hoy, a las 19, en el cementerio de la Capital, donde compró un ‘lugarcito en un pequeño mausoleo, al lado de su esposa‘, según detalló su hijo. Será con una guardia de honor de la Policía de San Juan.
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