La trama secreta detrás de la historia de Dana Pecci y su victimario prófugo

Hay radiografías que desnudan. Episodios que revelan aquello que está ahí y no se quiere ver. Nombres. Historias de vida. Pobrezas eternas. Chicas deglutidas por redes que nadie oye, nadie ve, nadie huele. Hace poco más de una semana, una nota publicada en Las 12, suplemento de Página 12, bajo el título de "Hijas de la trata" se leyó, se comentó y circuló ampliamente por las redes sociales.
Muchos olavarrienses se percataron, azorados, de que en esta ciudad haya tráfico humano. En esa nota se reconstruía la historia de Dana Pecci, aquella chica asesinada en las afueras de Cañuelas en noviembre de 2007 por Pedro Rudecindo Adorno. Y que fue revelada, con todas las irregularidades judiciales que la rodearon, por esta periodista, el 19 de octubre de 2008.

Ella tenía apenas 20 años. El, 68. Para ese momento, hacía cuatro años que estaban juntos. ¿En qué términos? Qué tipo de vínculo sostenían es una pregunta que deja asomar demasiadas dudas. Para Adriana Gordó, madre de Dana, él lideraba una red de trata de personas y permanecía cautiva en sus garras desde aproximadamente 2003. Una red que -según Gordó- integraba además parte de su familia.

La complejidad de esta historia merece un análisis hondo que pocos, muy pocos, están dispuestos a encarar. La misma historia de Dana Pecci lo merece. Su vida, desde muy chica, estuvo atravesada por las instituciones del Estado.

Dana

Había nacido el 17 de octubre de 1987 en la Capital. Desde su pubertad los vínculos familiares fueron traumáticos y, como tantas chicas a esa edad, protagonizó algunas fugas de su hogar. Institucionalizaciones varias y expedientes judiciales en el Juzgado de Menores 4 de La Matanza describían esos tiempos. Con apenas 16 años, llegó en una de sus fugas a Olavarría. Y fue en esta ciudad que conoció a Adorno. ¿Puede ser concebida como libre de sojuzgamientos una relación que arranca de esa manera entre una adolescente de 16 y un hombre de 64? ¿Es posible que él la prostituyera? La primera aproximación indica que decididamente no es un vínculo en el que prime la libertad de elección y que, además, es más que probable que Adorno sostuviera con Dana ese doble rol: pareja y prostituyente.

Cuatro años más tarde, a bordo del Peugeot 504 WNK 353 con tres personas a bordo ella fue atacada a balazos, abandonada a un costado de la ruta y llevada desde allí al Hospital de Gonnet donde moriría 48 horas más tarde. En el auto viajaban con ella Pedro Adorno, su asesino, y la bebé de ambos, de apenas un año y meses.

En agonía, Dana pronunció lo que pudo a la enfermera. El nombre que se entendió fue Dana Quechi que fue aquel con que los medios periodísticos reportaron a la víctima.

Justicia

A las 3.30 de la madrugada del 4 de octubre de 2008 la Policía Federal inspeccionó un prostíbulo (de esos que desde el 1 de julio estaban prohibidos por orden municipal pero que a pesar de las negativas oficiales seguían funcionando) en el que se encontraron seis paraguayas y cuatro dominicanas entre los 20 y los 26 años. Ese allanamiento no fue casual. Respondió a una orden judicial por la que se buscaba a una adolescente paraguaya víctima de las redes de trata. ¿Por qué ese día y no otro? Simple. Había Turismo Carretera en el autódromo Hermanos Emiliozzi de Olavarría y los cabarets se preparaban también para la "fiesta". Unos días más tarde, esta periodista logró conocer el nombre tan resguardado de esa chica que no era paraguaya sino argentina: Dana Josefina Dora Pecci.

El 19 de octubre de 2008 se publicó la investigación periodística que dio final a esa búsqueda judicial y abrió muchos otros interrogantes: la Justicia Federal buscaba como víctima de la trata a una adolescente que había sido asesinada once meses antes en una causa de la Justicia Penal. Virginia Bravo, la fiscal platense que la instruía, la había elevado a juicio sin realizar su ADN (las muestras permanecían plácidamente dentro de una bolsita), sin analizar las huellas digitales, con un cadáver enterrado como NN; sin utilizar para la menor búsqueda las fotografías y cartas halladas dentro del auto en el que se produjo el homicidio. Fue a partir de la publicación del informe de esta periodista que el Tribunal Oral en lo Penal 2 de La Plata tomó cartas en el asunto e hizo aquello que se debía haber hecho mucho antes. En marzo de 2009 se la pudo enterrar con su verdadera identidad.

Adorno

Pedro Rudecindo Adorno había nacido en Posadas en los tiempos fraudulentos en que gobernaba Roberto Ortiz. En 1969 conoció a quien sería su esposa durante varias décadas. Con ella tendría varios hijos y la violencia se instaló con crueldad puertas adentro del hogar. Los expedientes judiciales que engordaron las denuncias de su cónyuge hablaban del "particular fanatismo por las armas" que Adorno había atesorado en su paso por la Marina. "No te mato porque no voy a aguantar diez años de cárcel", dijo a su entonces mujer en ese año. Los allanamientos ordenados judicialmente tras esas denuncias detectaron armas de todo tipo y calibre en la casa de La Rioja 1255 en la que años más tarde viviría con Dana. En uno de tantos documentos que figuran en esos expedientes se lo describía como psicópata y se agregaba: "no se le detecta reacción emocional adecuada".

Pedro Adorno se presentaba como "manosanta". Y ese hombre que subyugó y sometió a Dana Pecci resguardaba en esa misma casa de la calle La Rioja su propio arsenal. En el allanamiento tras el homicidio se le encontraron una caja de balas de 50 unidades calibre 22; proyectiles intactos calibre 32, 38 y balas 9 milímetros; cuatro vainas servidas 9 milímetros y calibre 32, entre otras.

A las 13 del 30 de junio de 2010, la jueza Liliana Elizabeth Torrisi firmó la sentencia condenatoria del Tribunal Oral en lo Criminal Nº 2 de La Plata: once años de prisión por considerarlo "autor penalmente responsable del delito de homicidio".

Fue trasladado de la cárcel de Olmos a Sierra Chica hasta que, en febrero de 2011, la jueza Claudia Matilde Marengo, de Ejecución Penal, le otorgó -cuando estaba a un mes de cumplir los 71 años- el beneficio de prisión domiciliaria. Para octubre de ese año, el Patronato de Liberados no lo encontró en su casa. Y en diciembre de 2011, la Justicia lo catalogó como "prófugo" y ofició a las policías provincial y federal y a Interpol de esa situación.

Una niña

Cuando Dana Pecci fue baleada de siete tiros por Adorno -se cree que ella le habría planteado con determinación que iba a abandonarlo- había una niña dentro del Peugeot. A partir de ese momento y de la detención del victimario, intervino la Justicia de Menores primero y el Servicio Local y la Justicia de Familia después. Se otorgó la guarda provisoria de la nena a uno de los hijos de Adorno y su propia familia. Ese hijo había cortado todo vínculo con su padre después de aquel traumático 2001. Tras la determinación de que había una abuela por parte de la madre, se comenzó un proceso de vinculación con la abuela que fue interrumpido en diciembre de 2011 después del último encuentro, en el estacionamiento de un hipermercado, en que se habría producido un altercado entre las partes.

Para Adriana Gordó, la nena sigue entrampada en la misma red de trata en la que su hija fue deglutida y asesinada. Para la Justicia, la familia que sustenta la guarda no tiene el menor vínculo con delito alguno y había, a su vez, tenido una relación traumática con el asesino del que también se consideran víctimas.

Pero sigue habiendo una niña rehén de las instituciones, de las inacciones del Estado, de las equivocaciones e irregularidades de toda una historia rodeada de sangre, horror y muerte y también, de medios periodísticos que terminaron revelando su identidad.

Ineficacias

Muchos en la ciudad se despertaron horrorizados ante una realidad cruenta a partir de la nota publicada en Las 12 y así quedó expuesto en redes informáticas. Una realidad que -más allá de la historia individual de Dana Pecci- fue revelada por este diario a través de sistemáticas notas periodísticas por lo menos, desde 2004 a esta parte.

¿Fue Dana Pecci víctima de la trata? Indudablemente fue víctima de muchas cosas desde su más tierna vida. Que quedaron claramente expuestas a través de sus sistemáticas fugas, de su caída en la boca del lobo Adorno, de su muerte temprana y de su más que posible explotación sexual. ¿Era Adorno el líder de una red de trata de personas que incluía como soldados y beneficiarios a sus hijos varones, entre ellos, a quien tiene la guarda de la niña? No parece haber pruebas en ese sentido.

La Justicia ya dio demasiadas pruebas de ineficacia en esta historia. Debería empezar a dar otro tipo de señales porque hasta ahora únicamente parece correr a tapar sus propias irregularidades una vez que toman estado público.

Discursos y pruebas

C.R.

La historia de la trata de personas es tan larga como buena parte de la humanidad, por más que recién hace muy poco tiempo tenga ese nombre y, además, rango de delito federal. Las instituciones han hecho agua sistemáticamente en estas temáticas. De alguna manera, la desaparición de Marita Verón podría ser tomado como manual indiscutible. La misma Marita Verón que en 2005 fue buscada en Olavarría, en los prostíbulos de la autopista Fortabat. Prostíbulos de los que se escaparon numerosas chicas y otras fueron rescatadas en hechos que fueron denunciados por este diario en profunda soledad.

Hay indudablemente problemas institucionales de fondo en estos fangos en los que la mayoría teme embarrarse. No ha habido una política de intervención seria en la temática. El Municipio prohibió el funcionamiento de los cabarets en una cuestión que todavía está entrampada entre amparos judiciales, pero todo sigue como era entonces.

En la nota publicada el viernes 16 en el suplemento Las 12, la ex diputada por Coalición Cívica, Fernanda Gil Lozano expresa que "la otra forma de prostitución en Olavarría, según fui reconstruyendo, no sólo a partir de los datos que obtiene Adriana, sino por dichos de los propios diputados nacionales de Olavarría que me decían: ?Sí, yo conocí a la hija de Adriana pero para mí era la pareja de Adorno?. Estos proxenetas locales viven con dos o tres chicas, jóvenes, con las que salen, van a las confiterías y dicen que son sus parejas. Los hombres saben, ven a las pibas, y si a alguno le gustaba, buscaba sus servicios sexuales".

La periodista le pregunta: Perdón, ¿está hablando de diputados nacionales?

Y Gil Lozano responde: "Sí, los de Olavarría conocen el caso y a Adorno, son de mi propia fuerza política y de otras".

Sería interesante conocer quiénes fueron los legisladores que le hicieron esos relatos a Gil Lozano. El único diputado nacional por Olavarría fue hasta diciembre último Rubén Lanceta por el radicalismo. Hasta diciembre también, fueron diputados provinciales Mario Cura (Peronismo Federal) y Alicia Tabarés (FpV) y hasta diciembre de 2013, la senadora provincial María Isabel Gainza (Coalición Cívica).

¿Gil Lozano se refería a alguno de todos ellos? La gravedad de lo expresado en esa nota merecería que alguna institución se moviera por un rato del sillón para determinar si algo de todo eso es cierto y, de ser así, abrir una investigación en ese sentido.

De lo contrario, se trata de simples discursos que no hacen otra cosa que daño.

Comentá la nota