Unas cintas generaron la tormenta política
Y ahora, de carambola, amenazan con desestabilizar al gobierno de Nicolas Sarkozy por las jugosas revelaciones que contienen. La primera, que Florence Woerth, la esposa del ministro de Trabajo francés, Eric Woerth, se desempeñaba como asesora económica de la millonaria, de la que además se supo que ocultaba en Suiza varias cuentas y que poseía una isla en las Seychelles sin declarar. La mujer de Woerth ya renunció, pero el escándalo recién comienza.
Bettencourt, de 87 años, única heredera del fundador del imperio L?Oréal, disfruta de una fortuna de 16.900 millones de euros. Desde hace más de un año y medio, esta mujer discreta está en el ojo del huracán debido a que su hija pidió que quede inhabilitada para gestionar su fortuna. La causa, los regalos de más de 1000 millones de euros en dinero, obras de arte, bienes y seguros de vida que Bettencourt le hizo en los últimos años a un conocido dandy, fotógrafo y escritor llamado Jean-Marie Bannier, de 64 años.
El mayordomo le explicó al semanario Le Point que actuó por propia iniciativa, aterrado por el ambiente envenenado que vivía en la casa. El abogado de la anciana ya acusó al letrado de la hija de estar detrás de todo. El contenido de las cintas se convirtió en un asunto casi de Estado.
En una de las cintas, Patrice de Maistre, gestor de la fortuna de Bettencourt, le advirtió a la anciana que se ocuparía "de cierta cuenta de 65 millones de euros que tiene en Suiza" debido a los acuerdos antifraude con Francia. "Hay que llevarla a Hong Kong, Singapur o Uruguay. Si la devolvemos a Francia, será complicado. Así estará usted tranquila."
De las conversaciones no se desprende que la mujer de Woerth hiciera algo delictivo. Pero ¿estaba al tanto de las finanzas oscuras de Bettencourt? ¿Alertó a su marido, por entonces el ministro encargado de luchar contra el fraude fiscal? La millonaria anunció que ordenará que todas sus cuentas en el extranjero vuelvan a Francia. ¿Y el mayordomo? Aún protegido por el anonimato, deberá hacer frente a una denuncia por "violación de la intimidad".

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