El cierre de listas en la Provincia no arroja mayores novedades, salvo la fusión de candidatos del kirchnerismo con los propuestos por el dirigente de Nuevo Encuentro, Martín Sabattella, aún a expensas de un disgusto del gobernador Daniel Scioli.
Hay resquemores en el oficialismo provincial tanto por el tratamiento como por las conclusiones del mismo. Pero el Gobernador avanza y espera algún reconocimiento en el armado de listas
Alguna culpa propia ha de revisar el papel de haber agigantado a un candidato adversario, tal vez con mayor énfasis que con cualquier otro opositor. Lo cierto es que Scioli nunca admitirá el error de haberle dado tanta entidad a la lista colectora de Martín Sabattella.
Tal vez por excesiva confianza en su entorno o por reacción inapropiada, Scioli y su gente supo hacer de esto una verdadera cuestión de estado. Otra hipótesis es que su propio estado de confusión o de irritación fue aprovechado por varios kirchneristas bonaerenses que usaron a la alternativa Sabattella como variable de negociación. Pero el moronense no creció tanto al nivel de las expectativas y, entonces, el silencio de de los últimos tiempos de esos mismos kirchneristas y su interés en mostrarse junto al Gobernador bonaerense ha sido más que evidente al respecto.
El Diputado Nacional y ex intendente de Morón intenta quebrar con algún esfuerzo el cinco por ciento promedio a nivel provincia, aunque en su entorno dicen que ha crecido en intención de voto. Mantiene su proyección superior en algunas comunas de la primera sección, como su localidad natal, además de Ituzaingó y Hurlingham. Ahora se abraza a una ilusión que deparó una encuesta de la primera semana de junio, como se verá más adelante.
Sabattella dejó de tener visibilidad mediática en sus críticas hacia el gobierno bonaerense y eso lo toman en el propio oficialismo como una conquista. Hay que tener en cuenta que, en los tiempos que corren, sin visibilidad no hay protagonismo y no se crea sentido en el debate general, requisito principal para ganar una disputa en un escenario cada vez más complejo.
Por ahora, no asoman muchos kirchneristas de peso en sus cercanías, algo que le hubiera permitido crear una sensación de equiparación con Scioli. Sólo se pueden observar los nombres de siempre como Hugo Cañón y el ex radical y Ari disidente, Carlos Raimundi.
Sabattella mantiene una esperanza y es la de crecer a expensas de la enfermería que deje el sciolismo cuando arme las listas. Pero no todo tiene el mismo color para los heridos. Ni tampoco se supone que el moronense sea lo suficientemente amplio en su criterio de admisión para quienes queden afuera de la nómina de su rival para la gobernación.
Sabattella extrema esfuerzos en su convocatoria a distintos dirigentes para tener estructura en todas las secciones. Necesitará incorporar al menos un par de propuestas de campaña como agenda para poder confrontar con Scioli. De lo contrario, tendrá que esperar a que las encuestas emparejen algo la intención de voto del actual gobernador con el frente De Narváez-UCR para volver a mostrarse como “árbitro” de la elección, única posibilidad de reflotar su figura.
Respecto de las encuestas, cuya validez ya se ha cuestionado en esta columna con anterioridad, el contexto reciente hizo que soplara un viento más favorable para el lado del Morón.
Según los últimos sondeos realizados por el CEOP Scioli mediría unos diez puntos menos que Cristina. Esto no arriesgaría su elección en Provincia, pero pone en alerta que Sabattella no quedará disipado como un fenómeno pasajero. Según esa consultora, el ex jefe comunal se beneficia con siete de esos diez puntos que pierde Scioli.
Esto le abriga al ex jefe comunal la esperanza de poder reactivar la agenda sobre candidatos a legisladores nacionales con boleta colectora. Siete puntos en Provincia podría significar como mínimo dos diputados. Además, la lista colectora de Sabattella, como se ha venido especulando, podría ser un dique de contención del voto progresista, para evitar que sea destinado a Hermes Binnner y a su coterránea Margarita Stolbizer.
Sabattella no es la única preocupación de Scioli por estos días. También ha vuelto el fantasma o la materialidad más concreta de ser víctima de la imposición del candidato a vicegobernador.
En un ambiente de tantas operaciones simultáneas y de volatilidades, las posibilidades de Cristina Alvarez Rodríguez se han frenado.
Los mayores exégetas de la Presidenta o los que creen descifrar sus inquietudes señalan que el "neo" o elegido (tal cual la pelicula matrix) sería el titular del ex Comfer, Gabriel Mariotto. Pero sus rivales aluden a un éxito reconocido en operaciones que otra cosa. Lo cierto es que se desaceleró bruscamente el hecho consumado en favor de la ministra de Infraestructura.
Mariotto no es del agrado de Scioli, quien además sabe que si lo acepta sin negociar o mostrar algunas resistencias, después cualquier dirigente que muestre credenciales vinculadas a la Casa Rosada vendrá por las listas hasta dejarle en incómoda situación de autonomía.
Al menos, y como en 2007, intentará demostrar que él mismo eligió a su compañero de fórmula, aunque la credibilidad en ello pueda asemejarse a la época de su candidatura testimonial, que tantos perjuicios le ocasionó.
No se sabe si hay margen para otra respuesta o devolución de Scioli a Cristina en cuanto a su independencia como para tomar decisiones respecto de la fórmula. A esta altura no se sabe si tiene base para hacerlo.
De parte del sciolismo, parece que tampoco hay elementos que le beneficien en la negociación, salvo el hecho de amenazar con no postularse y, en ello, hay mucho de perjuicio para un político que se vería obligado a construir personalmente su proyecto, algo para lo cual hasta el momento no se le observaron virtudes.
De esto hacen usufructo en la Casa Rosada y en el kirchnerismo, en general, para avanzar hasta donde la cuerda tenga mayor tensión. En los próximos días se verá cual es el resultado de esta gran pulseada final.





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