Tras haber estado involucrado en aquella violenta refriega en la que el viernes pasado hubo varios presos heridos en la Unidad 9 de Neuquén, trajeron nuevamente ayer a Martín Espiasse a la provincia de Chubut y lo trasladaron a los tribunales de Trelew, en medio de un cinematográfico operativo al que sus guardias apelan cada vez que lo llevan al edificio de la calle 9 de Julio. Allí fue sometido a un examen médico y se hicieron con él una serie de diligencias para alojarlo en las próximas horas en la cárcel de Rawson.
Estaba alojado en el penal neuquino al momento en que el último viernes a la tarde se desató un feroz enfrentamiento entre detenidos en el que hubo cuatro reclusos heridos, algunos de gravedad. Dicen que él también estuvo involucrado en la batahola, de hecho algunas marcas que se le pudieron ver ayer en el rostro lo denunciaban.
Incluso, hasta se dijo que habría tenido intenciones de escapar durante ese motín pero que sus esfuerzos por hacerlo habían sido neutralizados a tiempo por las autoridades del penal neuquino.
Ahora, Espiasse, devuelto nuevamente a esta provincia y a disposición de los juez de Garantías Adrián Barrios esperará el momento de ser enjuiciado públicamente acusado de llevar adelante las acciones de un grupo de bandoleros aquella fatídica jornada de junio en Rawson que pretendió alzarse con los bolsines repletos de plata que iban al cajero automático que funciona en el Ministerio de Economía.
En este proceso judicial lo defienden los abogados Fabián Gabalachis y Gustavo Latorre, quienes ya han anticipado que plantearan la nulidad de una serie de actos procesales que se hicieron, según ellos, en clara violación a preceptos constitucionales y de la defensa del imputado antes que se lleve adelante el juicio en su contra.
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