El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, aseguró ayer que no siente haber traicionado sus principios socialistas con la reforma laboral que hace más fácil y barato despedir a trabajadores. El jefe de gobierno agregó que, incluso si es un éxito la huelga general convocada el 29 de septiembre contra la reforma aprobada ayer por el Congreso, no dará marcha atrás en sus medidas económicas.
Con el solo voto de los diputados socialistas y gracias a la abstención de un partido menor, el Congreso español aprobó ayer una amplia reforma laboral que abarata y hace más fácil para los empleadores despedir a sus empleados. La norma también introduce un mayor control a los desempleados que cobran subsidios.
En cuanto a la decisión de los sindicatos de desafiar al Ejecutivo con una huelga general, Zapatero dijo que respeta la medida y entiende que discrepen, pero no que no se asuma una tasa de desempleo que duplica la media europea y la temporalidad que se pretende combatir con la reforma, acercando el modelo español al del resto de países de la UE.
Asimismo, el jefe del Ejecutivo afirmó que está “preparado para todo”, luego de que durante un acto sindical celebrado anteayer en Madrid de preparación de la huelga se oyeran gritos de “Zapatero, dimisión”.

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