El candidato a intendente de UNE, Mariano Mansilla, propone cambiar la gestión pública.
Metáforas al margen, el concejal y candidato a intendente conversó con este medio sobre el escenario para 2011, el rol de la coalición y de Horacio Quiroga y las debilidades del partido provincial. Aseguró que hay que dotar de nuevos cuadros a la administración estatal y dijo que los gremios deben ser parte del nuevo proceso.
¿Cómo ve el escenario para 2011?
Veo un escenario muy favorable para el cambio, después de tantos años de gobierno de un partido único. En cuanto a nosotros, hoy cada partido tiene un proceso interno pero la mayoría va a confluir en la colación que nosotros estamos impulsando. Cada línea larga sus candidatos para posicionarlos porque así es la política, pero Neuquén va a tener una coalición opositora un poco más amplia que confronte con el MPN, en tiempos en los que la oposición gobierna muchos municipios y tiene una estructura y una organización para disputar una contienda electoral con bastante paridad.
¿Avanza el armado de la coalición a nivel municipal que usted pretende encabezar?
En 2007 dimos con el intendente Martín Farizano un paso político del que no podemos volver y que significó democratizar la elección de los candidatos que deben liderar los espacios. Esa metodología, que empezó tibia en 2007, se ha impuesto en todos los partidos, y ya nadie discute que si no hay consenso debe haber internas. De todas formas, apostamos a que haya acuerdos tanto a nivel provincial como en los municipios y estamos seguros que este proceso impedirá que alguno de los partidos vaya por la Gobernación o la Intendencia solo.
¿UNE está dispuesto a una interna?
Es nuestra primera definición. UNE está dispuesto a hacer una interna con el partido o sector que sea.
Muchos allegados a él aseguran que Horacio Quiroga no se sumará a una coalición y que irá por su cuenta. ¿Contempla ese escenario?
Me sorprende que personas cercanas a él hablen de una candidatura. De ser así pensaría que es un mal perdedor, tanto si intentara ir por la ciudad por adentro del radicalismo o, aun peor, por afuera, porque él puso todo su capital político en la disputa con Farizano y cuando uno acepta las reglas del juego tiene que aceptar el resultado. En términos electorales creo que por fuera de la UCR no tiene chances de competir con la coalición y el MPN. Sólo sería un trabajo funcional al MPN que, aún así y de acuerdo a nuestras mediciones, no obstaculizaría nuestro triunfo. Por adentro de la UCR, sus posibilidades también son escasas porque acaba de perder una interna.
¿Cómo cree que jugará el kirchnerismo a nivel local?
Yo veo la política desde Neuquén y pienso que nosotros no tenemos que debatirnos si el gobierno nacional va a apoyar a la coalición o va a apoyar al gobernador Jorge Sapag. Sapag es el gobernador elegido por el pueblo y el gobierno nacional debe mantener buenas relaciones con él. Ganarle al MPN es un trabajo de los neuquinos. Creo que sólo al final de la campaña, en una eventual paridad, podemos tener un apoyo del gobierno nacional a la coalición que encabece Martín Farizano. Pero a los neuquinos no les gusta que vengan desde Buenos Aires a decirle quién es el candidato. Eso es muy funcional a los triunfos del MPN.
Justamente, UNE se plantea como una fuerza regional que viene a disputar el espacio del MPN…
Nuestra propuesta para los neuquinos es el rearmado de un acuerdo social para tener un gobierno que nos convenga a todos y mejore la situación económica y productiva de la provincia. Ese acuerdo fue el MPN en los `60. El MPN no fue un partido sino un movimiento de campesinos, comerciantes de la capital, crianceros del interior o carniceros, como era Felipe Sapag. Nosotros asistimos a la ruptura de ese modelo, a partir de la gestión de Jorge Sobisch, y ahora estamos planteando un nuevo acuerdo que contenga también a los afiliados del MPN que no estén ligados a la corrupción, sino que hayan estado en el partido por las ideas. El partido provincial se convirtió en una máquina clientelar que no va a dar más felicidad a los neuquinos.
¿Cómo se incluye a los gremios en ese acuerdo social?
En la época de Felipe Sapag, los estatales tenían una mesa de diálogo donde se negociaba y se acordaba. Eso se rompió con Sobisch, donde los gremios fueron considerados como enemigos y endurecieron sus posiciones. Nosotros creemos que los sectores estatales, que son mayoritarios en Neuquén, tienen que ser parte de ese armado para que también compartan que hay un presupuesto que tiene que beneficiar a toda la comunidad, y no cada sector intentar llevarse una porción. Me refiero a los reclamos salariales de los gremios, a las empresas que quieren subsidios…
La caja es una sola…
Sí. Pero esto tiene una solución. Si la caja se pone en el medio del ring para que la disputemos, el que tiene más fuerza se llevará la mejor parte. Pero si elaboramos juntos un proyecto de provincia donde tenemos un norte, en lugar de pensar qué nos llevamos del Estado vamos a empezar a pensar qué le aportamos. Hoy no hay un norte.
Un cambio en la matriz económica lleva mucho tiempo
Sí. De todas formas, como dice Martín Farizano, antes que un cambio en la matriz productiva necesitamos un cambio en la matriz política. Esto quiere decir que hay una clase política que hay que mandar a trabajar: funcionarios, intermediarios de segunda línea. Son miles de familias que, esté el color que esté, se van reciclando. Se ha diseñado un modelo estatal donde esto se reproduce. Hay que cambiar a la gente que está en los cuadros intermedios. Hay que traer nuevas generaciones al Estado a gestionar.
Usted habla de matriz política y apunta al MPN pero ¿qué rol le cabe a los gremios, que también son una parte nodal del Estado?
Creo que las condiciones laborales tienen que cambiar. El reclamo sindical debe enfocarse a una mejora del servicio. El EPEN es un ejemplo de eso. Es una de las empresas más eficientes del país. Hace algunos años se estableció un convenio, se armó un estatuto y los propios trabajadores fueron más exigentes en lo que respecta a su trabajo: pidieron concursos de ingresos, concursos de ascenso. Ellos modificaron la forma organizativa de la prestación. Esto es lo que hay que hacer en todo el Estado y así vamos a recuperar la credibilidad del empleado estatal.
¿Cree que UNE es visto con cierta desconfianza por algunos sectores debido a su pata sindical?
Creo que sí. Pero, los trabajadores estatales son una parte de UNE, que es una expresión electoral que contiene a muchos sectores y que pretende ser algo superador.



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