Una multitud participó ayer por la mañana de la celebración de la Virgen de Copacabana en la plaza Belgrano. Los visitantes desplegaron todo el color que caracteriza la muestra de fe y expusieron las imágenes religiosas de su pueblo. El intendente declaró la peregrinación de “interés cultural”.
La celebración en honor a la "Mamita de Copacabana", tal la denominación popular dada por la comunidad boliviana a su patrona, comenzó pasadas las 10 de la mañana en la plaza Belgrano, con una pequeña procesión donde fueron llevadas en andas las distintas imágenes religiosas del pueblo. De espaldas a la entrada principal de la Basílica, se montó un altar con las banderas argentinas y bolivianas, donde se fueron ubicando todas las vírgenes con sus ponchos típicos.
Tres veces al año la colectividad boliviana peregrina a Luján para venerar a su patrona, la Virgen de Copacabana, cuya imagen se encuentra en la cripta de la Basílica Nacional de Luján.
Por su parte, el intendente Oscar Luciani subió al altar para declarar la peregrinación de "interés cultural", acompañado por el director de Turismo, Gabriel Blesa, y el secretario de Producción, Turismo y Cultura, Luis Zanazzi.
Después del mediodía, cuando tuvo lugar la misa central encabezada por Oscar Sarlinga, los visitantes desplegaron todo el color que caracteriza la muestra de fe. Los danzarines, llegados desde distintos puntos del país, mostraron sus dotes para el baile con la música de trompetes, trombones, cornos y redoblantes. En distintos sectores de la zona basilical confluían los sonidos del altiplano andino con base de cumbia.
La historia de la Virgen de Copacabana se remonta al 2 de febrero de 1583, en plena conquista española. Ese día, la población homónima recibió la imagen religiosa. En la actualidad, el santuario ubicado en la aún pequeña localidad limítrofe con Perú y rodeada por el Lago Titicaca, es uno de los más antiguos del continente. La peregrinación de agosto se realiza en Luján desde 1956.

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