El trabalenguas de Aníbal y De Vido

Por Carlos Pagni

Cristina Kirchner debería reconsiderar su fobia a las reuniones de gabinete. Incomunicados, los ministros se enredan en trabalenguas para defender al Gobierno. Aníbal Fernández y Julio De Vido, por ejemplo, no lograron combinar las coartadas del escándalo Bonafini-Schoklender.

Entrevistado por Nelson Castro, Fernández pretendió desvincular al Estado de los despilfarros. El dinero, dijo, se entregaba una vez realizadas las obras. Schoklender habría malversado, entonces, fondos privados. De las Madres. Si el Gobierno está inquieto, es por amor a Bonafini.

De Vido desmintió a Fernández. Dijo que Schoklender montó una bicicleta financiera y que tapaba los agujeros con los anticipos para construir casas. Citó el caso de Tartagal. Allí se evaporaron $ 12 millones enviados por el secretario de Obras Públicas, José López. Corolario: Bonafini y Schoklender desviaron fondos públicos.

Fernández y De Vido coincidieron, eso sí, en un vaticinio: el juez Oyarbide demostrará la inocencia oficial. Prodigiosa clarividencia, que atraviesa el secreto de sumario..

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