En diálogo con LA CALLE, el licenciado Néstor Oliver, jefe de la División Físico-Química y Microbiológica del Laboratorio, que se encarga del control de la calidad del agua en la planta de Obras Sanitarias, afirmó que en las últimas horas “se ha vuelto a los valores de turbiedad que, si bien no son los óptimos, son más que aceptables”.
Destacó que “los análisis físico-químicos y bacteriológicos han dado que el agua es potable con la excepción de una observación de turbidez, que ha bajado a niveles aceptables”. Y acotó que “se han vuelto a restablecer los valores, que eran altos hasta hace unos 15 días atrás, en función de algunos cambios que se han producido en el agua y a muy pequeñas mejoras que se han introducido en la planta. Es decir que, de a poco, vamos saliendo del problema”.
Oliver recordó que “el agua siempre fue apta para consumo humano desde el punto de vista microbiológico. Desde el punto de vista físico, la turbiedad no es un indicador de potabilidad sino que se objeta; es decir, que no es deseable”, por lo que “debe ser mejorada la clarificación”.
Respecto a qué factores habrían originado la turbiedad, sostuvo que “tuvo mucho que ver con la creciente: el agua natural (río) pasó de 10 a 30 unidades nefelométricas (UNT) hasta alcanzar las 120”. En virtud de ello, “se subieron y ajustaron las dosis de anticoagulantes e insumos de productos químicos”.
Recambio de equipos
El intendente Bisogni convocó al equipo técnico encargado de los trabajos de recambio y mantenimiento en la planta para continuar el seguimiento de los trabajos que allí se realizan. “Estamos haciendo recambios de equipos y de piezas especiales que demandan trabajos casi artesanales, ya que, por la antigüedad, hay sistemas que ya no se fabrican. Hemos solucionado lo urgente y tenemos todo planificado para continuar con inversiones que sirvan para cuando se implemente el Plan Maestro y la ampliación en la planta”, detalló el titular de Obras Públicas.
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