Unos 8 mil bahienses buscan una casa y casi 14 mil, empleo. Ariel Zaballa, responsable de Promoción Social, afirma que la problemática comienza a atenuarse y que la construcción de 2.000 casas sociales resulta un hecho histórico.
Unas 8 mil familias bahienses procuran una casa, según estimaciones de la secretaría, mientras están en marcha las tareas previas al Censo Nacional de Población y Vivienda del Bicentenario, previsto para el 27 de octubre venidero.
El registro de aspirantes a vivienda de la secretaría de Gobierno tiene anotados 7.103 grupos (24.363 personas), cuyo 95 por ciento alquila o vive en casas prestadas. De ese total surge que, de cada cuatro titulares, más de uno es mujer sin cónyuge y con hijos a cargo (26,3 por ciento).
Al cabo de los primeros tres meses del año, los números del Instituto Nacional de Estadística y Censos señalan que, sobre 147.374 bahienses laboralmente activos, 13.706 no tienen trabajo y 4.421 están subocupados.
"Desocupación y vivienda son los grandes problemas que se nos plantean cada día", repite Ariel Zaballa, responsable de Promoción Social desde 2007.
Para el funcionario municipal, la magnitud de la problemática ha empezado a mitigarse con el Plan Federal y alude a las 2.200 viviendas sociales ("una casa digna por la que se pagan cuotas según la posibilidad de cada ingreso", explica), que se levantan en las inmediaciones de la avenida General Arias y que espera que se habiten el año que viene.
"De haberse mantenido esa cantidad cada cuatro años, en dos décadas ya estaríamos con déficit cero, por eso hoy, como nunca antes, se trabaja en procura de soluciones concretas. Jamás en la historia de la ciudad hubo dos mil viviendas sociales en construcción", afirma.
Zaballa, al ahondar en los orígenes de la problemática, dice que, en los últimos 20 años, las casas sociales "se pudieron contar con los dedos de una mano", y que por eso se prolongó la situación que afecta a unas 35 mil personas, en su mayoría de precarias condiciones económicas. También aclara que, dentro de esa cifras, están los grupos que pueden pagar el alquiler de una casa, pero que siguen lejos de un crédito hipotecario o de empezar a costear la construcción por cuenta propia.
Estimular y capacitar.
Respecto del panorama laboral, Zaballa indica que suman 850 los planes de empleo, pero que, cuando inició su gestión, eran 2.200.
El descenso, dice, se debe a que algunos bahienses lograron insertarse en el mercado formal y otros, en las cooperativas de trabajo que monitorea la Municipalidad y que, en parte, son sostenidas por el ministerio de Desarrollo Social.
"La primera cooperativa se conformó en el barrio Noroeste, en 2006, cuando yo todavía era delegado en el sector, y a fines del año último se vinculó con la actividad privada. Ahora, son siete, con entre 20 y 25 integrantes cada una, quienes tienen otros horizontes, porque comprendieron que no deben resignarse a un "plancito" y que, estimulando sus cualidades, de ellos depende el poder progresar".
Frente a la gran demanda de empleo, Zaballa destaca el valor de mantener el nivel de la construcción, por la cantidad de rubros que motoriza, y la importancia de capacitar para recuperar la cultura del trabajo. De allí su satisfacción por la labor de la primera escuela municipal de formación laboral, que funciona en el Centro Comunitario San Roque.
"Hay más de mil chicos en busca de un oficio que les permitirá ganarse la vida dignamente, y otros 200 en La Piedad. Además, los talleres de orientación e inducción al mundo del trabajo, con 360 participantes, comenzarán el 2 de agosto venidero, en diversas instituciones. Muchos actores privados y públicos se integran en estos planes de capacitación", detalla.
Acerca de cuánto cuesta revertir el asistencialismo, Zaballa dice que no se trata de alentar la formación de nuevos merenderos o comedores comunitarios, aunque se apoya a los preexistentes a su gestión, porque no quiere que el convocante se limite a una copa de leche o un plato de comida, sino que también se deben propiciar alternativas, tales como, por ejemplo, un centro de apoyo escolar, de arte o un club de fútbol.
"Para el alimento, está la tarjeta social, que entrega un monto mensual, porque la idea es que la familia comparta la comida en la mesa de su hogar, más allá de su estado, antes de que en sitios extraños", argumenta.
Con tarjetas sociales para 4.565 familias, que representan un monto de 452.200 pesos; 3.009 garrafas sociales, por 75.225 pesos, y 851 bolsas de emergencias (28.934 pesos), Promoción Social trata de responder a las demandas de los grupos más carenciados.
Chicos, drogas y oportunidades
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Ariel Zaballa afirma que una de sus premisas es terminar con el trabajo infantil. "Quedan focos dispersos, sobre todo en las familias de cartoneros, pero estas cuestiones sólo se revierten con educación y capacitación".
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Sin la magnitud que en otras partes de la Provincia o del Gran Buenos Aires, Zaballa dice que la drogadicción siempre inquieta y que en Bahía Blanca se la enfrenta generando oportunidades laborales y recreativas. Con tal fin, indica que la Municipalidad ofrece más de 300 actividades libres y gratuitas para chicos y adolescentes.
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