Trabajo en negro en municipalidad de Toay

Un grupo de trabajadoras que realizan tareas para la Municipalidad de Toay se manifestó frente a la sede gubernamental, en reclamo de un contrato de trabajo y del blanqueo de su situación laboral. A media mañana, el intendente junto a una funcionaria se acercaron a dialogar con ellos y les prometieron un posible aumento de sueldo a finales de mes.
Ayer por la mañana, un grupo de empleadas municipales que hace años trabaja en negro en la vecina localidad de Toay, se quejó por la precaria situación que los mantiene con jornadas de 15 horas semanales por 900 pesos. Cerca del mediodía, una empleada del jardín maternal informó que el intendente municipal, Ariel Rojas y la secretaria de Bienestar Social Graciela Cerviño, llegaron hasta la sede del establecimiento y escucharon los reclamos de las damnificadas. La promesa: esperar hasta final de mes para analizar si es factible un aumento de sueldo; aunque no se habló del blanqueo de las 22 empleadas que se desempeñan allí.

La trabajadora municipal, que prefirió no revelar su nombre, indicó que por la mañana son 16 mujeres atendiendo a los niños del jardín y por la tarde, con el programa Ayelén, hay otras ocho mujeres. De este total de 24 empleadas, sólo dos de ellas formaron parte del Plan Trabajar, luego pasaron al régimen aplicado por la ley 2343 y actualmente, están amparadas con la ley 643.

Reclamo.

Dora Quinteros, una barrendera que trabaja para el municipio toayense hace dos años y siempre estuvo en negro, aseguró que su jornada laboral de tres horas por día, de lunes a viernes, le reporta 900 pesos por mes. Manifestó que muchas compañeras están en la misma situación y al igual que ella, las empleadas del jardín maternal de la misma localidad trabajan 6 horas diarias; de 7 a 13.

En diálogo con Radio Noticias, Quinteros declaró estar conforme con su trabajo, pero pidió "que nos regularicen la situación para poder tener nuestros aportes y contar con la seguridad de poder llevar a nuestros hijos a un hospital o al médico, que los atiendan como corresponde. Queremos un contrato ó seguridad personal", reclamó.

Las barrenderas que se encuentran en la misma situación son "en total veinte mujeres pero todos los días venimos ocho ó nueve; más las chicas del jardín maternal". Quinteros informó que solicitaron en varias ocasiones, una audiencia con el intendente pero el secretario del jefe comunal siempre les respondió "que no estaba disponible o que se encontraba reunido".

Para finalizar, la trabajadora señaló que muchas de las afectadas por esta situación son jefas de hogar y dependen del sueldo que les proporciona el trabajo y pese a todo, reconoció el miedo que les genera a muchas de ellas, efectuar la denuncia públicamente.

Otra muestra de precariedad

La falta de un marco para cubrir las necesidades de los trabajadores en "negro" son evidentes en toda la administración pública. Y Toay no es la excepción. Al caso de las mujeres que ahora reclaman por un trabajo digno, se suma la situación de una trabajadora que fue intimidada hace un tiempo por el propio intendente Ariel Rojas, a través de una carta documento, por multar a un abogado allegado a la comuna. La mujer se desempeñaba en ese momento como inspectora de tránsito, y fue víctima de la inestabilidad laboral que genera trabajar en esa condiciones.

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