Casi todos los chicos que trabajan en el predio provienen de familias humildes y lo hacen para subsistir.
“¿Qué le sirvo?”. “¿Quiere aprovechar la promoción?”. “¿Va a probar la pizza?”. En los intentos por conquistar potenciales clientes para subsistir en el mercado San Miguel participan adolescentes que responden que tienen más de 20 cuando les preguntan.
“Son chicos que van y vienen. Trabajan un día en un puesto y después pasan a otro si les ofrecen cinco pesos más. Para nosotros es común verlos. Vienen de barrios humildes”, contó una vendedora el jueves durante una recorrida de El Tribuno.
Tras la denuncia sobre un supuesto abuso a una chica de 15 años en el mercado esta semana, quedó al descubierto la situación de los niños que todavía necesitan buscar un ingreso en pleno centro de la ciudad.
Un joven puede ganar 50 pesos, más comida, por un día de trabajo en algunos locales del mercado municipal y el pago es por jornada. Entre los negocios, que ofrecen desde electrónica hasta verduras, también caminan chicos que tratan de vender medias, juguetes o estampitas.
Las normas que prohiben que los niños trabajen para protegerlos de cualquier riesgo quedan entre paréntesis por las urgencias de muchas familias.
Sobre el hecho de que la chica que había denunciado un supuesto abuso estuviera contratada pese a tener 15 años, en el puesto respondieron que dan trabajo “a quienes lo necesitan” y no quedó claro si sabían que estaba prohibido emplear a menores de edad.
El director del mercado, José Muratore, aseguró a los medios de comunicación que pide a los comerciantes que no tomen a chicos y que intenta prevenir el problema.
Sin embargo, quedó reflejado que la realidad de los chicos de escasos recursos que buscan un ingreso en los puestos no está resuelta.
Comentá la nota