Lo advirtió el presidente de la Asociación de Bomberos Voluntarios de Río Grande, Pascual Lombardo, en la inauguración oficial del II Destacamento en Chacra II, en el marco de los 26 años de la institución.
Recordó que “han transcurrido muchos años desde aquel 10 de noviembre de 1985, momento en que un grupo de ciudadanos se reunió humildemente con el objetivo visionario de fundar una asociación de bomberos voluntarios, para complementar e intentar mejorar los servicios ya existentes”.
Consideró que “la primera reunión, fue sin duda, llena de proyectos e ilusiones. Y quién hubiese imaginado que hoy, 26 años después, estaríamos en donde estamos, tendríamos lo que tenemos con este profesional y capacitado grupo de valientes; hombres y mujeres que día a día dan lo mejor de sí, a veces desconocidos o criticados por la misma sociedad a la que ayudan sin pedir nada a cambio, y muchas veces solo con el reconocimiento de sus compañeros por un trabajo bien hecho, un mate y una conciencia limpia. Así como el fuego arrasa en minutos y la vida se escapa en instantes, el trabajo de estos últimos 26 años corre riesgo de perderse”, advirtió Lombardo.
Agregó en este sentido que “hay cosas que queman más que el fuego y atentan más contra la vida del vecino que los siniestros en sí y esas cosas son la indiferencia, la falta de conocimiento y la insensatez. Pero los bomberos están acostumbrados a no ceder ante nadie ni nada. Son hombres y mujeres que han vista que han visto la desgracia en primera fila y no están acostumbrados a rendirse, sin importar probabilidades y pronósticos. Seguirán trabajando y luchando hasta el final”, aseguró y fundamentó: “porque son personas con un oficio que solo se elige por vocación y con el corazón, algo que no puede ser inculcado a la fuerza. Una vocación de servicio que pone al descubierto valores que estos hombres y mujeres encarnan; valores que se cultivan y desarrollan a lo largo de la historia, Valores que los que los han precedido han ido dejando como legado y son: la responsabilidad, el desinterés, la capacidad en el cumplimiento de su función, la humildad, entre otras”.
Por último, Pascual Lombardo expuso: “esa es la actitud de un bombero: no importan los honores sino los resultados; no importan los reconocimientos, sino las labores bien hechas y no importan los aplausos, sino la vida de aquellos que corremos a ayudar. No se olviden, somos gente común con responsabilidades importantes”.
Como parte del ritual del cuerpo de bomberos, el mejor promedio de los aspirantes, el bombero recién ascendido Nicolás Hernández hizo entrega del gallardete de la promoción a Pascual Lombardo, para que éste lo destine al museo de la institución. Lo propio hizo el segundo mejor promedio, Pedro Franco, con el libro de actas de finalización de curso.
Las autoridades procedieron a descubrir la placa fundacional donde consta el nombre elegido para este destacamento: “Combatientes de Malvinas”.
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