El trabajo con chicos adictos, un desafío donde el acompañamiento de la familia es primordial

Ayer, al cierre de la jornada sobre “Prevención familiar en el uso indebido de drogas”, el auditorio presente marcó preguntas que apuntaban a determinar qué se hace en situaciones donde el adicto no reconoce su problema y la familia considera que ella está exenta de toda responsabilidad.
Al parecer, la mayoría de los psicólogos, terapeutas, asistentes sociales, licenciados en trabajo social entre otros que participaron de la charla, se encuentran seguido con situaciones en las cuales la no aceptación de parte de la persona que consume drogas respecto a que tiene una enfermedad no es acompañada por sus familiares y eso dificulta aún más la mejoría del paciente.

“Muchas veces los padres piensan que el problema de adicción en sus hijos debe ser solucionado por los médicos y es por eso que muchos interpretan que lo mejor es internarlo y listo. Dejarlos ahí hasta que se curen”, expresó a época Viviana Arguello, licenciada en trabajo social.

Mientras que resaltó que el rol de la familia es indispensable para que los chicos que se encuentran en situaciones de riesgo, a causa del consumo de sustancias adictivas, puedan salir de ese mundo.

“El afecto, el acompañamiento, la preocupación, la atención, los límites y la presencia son muy importantes. Es un trabajo conjunto que se debe hacer entre los profesionales y la familia en equipo”, sentenció.

Por su parte, durante su disertación, la subsecretaria de Planificación, Prevención y Asistencia de la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la lucha contra el Narcotráfico (SEDRONAR), Claudia Faillace, destacó que para ello es necesario reforzar la competencia de los padres en su irremplazable rol preventivo para que cuenten con información clara, actualizada y precisa, discriminando mitos y realidades.

Consideró en diálogo con época también indispensable que las provincias cuenten con centros comunitarios de prevención y asistencia. “Ese es uno de los objetivos del programa de protección familiar que encabezo, desde donde uno de los objetivos es invitar a las comunidades a que creen pequeños centros familiares articulados a lugares de la comunidad como sea un hospital, una escuela, una salita de primeros auxilios, etcétera, donde la familia esté atendida y donde puedan buscar ayuda”.

Por otra parte, durante la jornada resaltaron que “un adicto no tiene conciencia de que está enfermo, de que se está destruyendo solo y no lo acepta, mientras está envuelto en las drogas”, de ahí la importancia de que los que lo rodean puedan ayudarlo a encontrar la salida.

El trabajo de asistencia a casos en los barrios

La Dirección de Minoridad y Familia, dependiente de la Secretaría de Desarrollo Humano de la provincia, en el marco del trabajo que realizan asistiendo a hogares en situaciones extremas y problemáticas variadas, cuenta con Equipos Técnicos Interministeriales Territoriales (ETIT). Los mismos están integrados por unidades de gestión territorial, donde asistentes sociales y licenciados en trabajo social recorren distintos barrios de la ciudad y el interior provincial.

En la Capital correntina son cuatro los ETIT, divididos por zonas, en las cuales trabajan ocho unidades de gestión territorial. Los barrios más inmersos en las drogas, según contaron a época las asistentes sociales, son el San Marcos, Patono, Quilmes, Colombia Granderos o también conocido como “Vizcacha”, Arazaty, Bajo Pujol y el sector al que lo apodaron “La chola”.

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