Los trabajadores de la salud denunciaron

Superó en escasez de precipitaciones al de 1976, que hasta aquí había sido el menos llovedor. Habría razones regionales que impiden que las tormentas descarguen en los alrededores de Río Cuarto
Las tormentas siguen pasando por encima de Río Cuarto y la región dejando poco y nada de agua. Como hace ya 60 días. Por eso enero quedó inscripto como el más seco de los últimos 36 años en la ciudad según los registros históricos de la Cátedra de Agrometeorología de la Universidad Nacional.

Es que en los 31 primeros días del año se sumaron apenas 22 milímetros de lluvia cuando la media histórica para ese período se ubica entre 125 y 130 milímetros. Fueron entonces más de 100 milímetros de déficit que se sumaron a los más de 80 de diciembre.

La sequía se profundizó en ese período, lo que terminó por decretar enormes pérdidas de cultivos.

Lo cierto es que el primer mes del año desbancó al enero más seco que figuraba en los registros y que fue el de 1976, con 25 milímetros.

Esto se agrava si se tiene en cuenta que diciembre y enero son los más llovedores en la región, pero terminaron aportando casi los milimetrajes de meses de otoño. De este modo, el problema de la campaña de granos gruesos ya comienza a proyectarse hacia adelante por la poca reserva de agua que podría quedar para los meses más fríos.

Porque las condiciones del inicio de febrero se parecen mucho a las de comienzo de año. Alta humedad en el ambiente, temperaturas por encima de los 30 grados, generación de tormentas, pero nada de lluvias.

Ayer, cuando todo parecía ideal para que finalmente la sequía llegue a su fin, otra vez las nubes oscuras siguieron dejando apenas regado el suelo.

“Hay mucha inestabilidad en el ambiente y las tormentas se generan casi a cada rato, por eso todavía se puede ser optimista en que las lluvias lleguen. De todos modos, claro que para los cultivos de verano ya sería tarde”, explicó el titular de la cátedra, Roberto Seiler.

El especialista señaló que “hay una atmósfera muy aleatoria que dificulta las predicciones”. Sin embargo eso sería algo coyuntural.

¿Todo se debe a La Niña?, le consultó PUNTAL

En realidad tenemos una Niña muy débil y aquí estarían influyendo también algunos factores locales y regionales para que las lluvias no se den, como cultivos, incendios forestales o incluso la misma Sierra de Comechingones.

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