Radicación. 43 personas de la localidad visitaron la planta de la semillera en Rojas junto al intendente. Trajeron una “buena impresión”.
Eso tuvieron el martes 43 habitantes de Malvinas Argentinas, la localidad pegada a esta ciudad a donde la gigante semillera Monsanto anunció que construirá uno de sus mayores complejos mundiales, invirtiendo 1.500 millones de pesos. Buscando despejar dudas y atenuar las resistencias que generó la noticia (fundamentalmente temores por contaminación), la firma hizo el convite en conjunto con la intendencia de Malvinas: recorrer durante un día el complejo semillero que Monsanto tiene en Rojas (provincia de Buenos Aires), uno de los mayores del mundo y apenas más grande que el que montará en Córdoba.
“Mi impresión fue muy buena: pudimos pasar todo un día visitando la planta, vimos todo el proceso que se hace y comprobamos todas las medidas de cuidado que se toman en él. No sentimos ninguna clase de olor ni vimos sustancia alguna en el ambiente en ningún momento. Al final de la jornada hubo un debate entre técnicos nuestros y de ellos”, señaló el intendente Daniel Arzani.
El mandatario fue parte del contingente, que incluyó a directores de cinco escuelas, pastores evangélicos, presidentes de los clubes deportivos, concejales, funcionarios y demás vecinos y miembros de organizaciones.
Algo parecido apuntó Jesús Graneros, propietario de FM Chaty, el medio local. “Nosotros tuvimos un enviado que cubrió todo el viaje, y además al regreso del grupo debatimos el tema al aire. En general la visita causó buena impresión, les llamó la atención que los empleados sólo trabajan con casco y guantes”, dijo.
A contramano, Mario Cabrera, director del Centro Educativo La Salle, complejo ubicado en la 3 sección de Malvinas (la más humilde) y especie de epicentro de cuestionamientos a la megaradicación, señaló que la institución no fue invitada al viaje. “Supimos a último hora que fue una portera de la escuela que es empleada del municipio y algunos jóvenes de un Centro que tenemos, pero no se convocó a las autoridades”, dijo.
Los que sí fueron convidados fueron miembros del Centro Vecinal de esa zona de la localidad, también muy crítico a la llegada de la semillera. Igualmente, Arzani aseguró que se hará otra visita.
Sólo una visita. El municipio insistió en que el tour a la planta bonaerense (con similar tarea a la que tendrá la cordobesa, ubicada junto a la localidad de Rojas, donde viven 12 mil personas) es sólo una acción más en todo el proceso de radicación, que de “ninguna manera afecta la marcha de los controles y pasos legales” que debe completar la empresa.
“Ya firmamos con convenio con la Universidad Tecnológica para que junto a otras instituciones monitoree y controle todos esos paso legales”, apuntó el intendente Arzani.
Está claro que definir el impacto ambiental de una actividad de tal escala excede ampliamente la percepción que un grupo de personas comunes puedan tener al recorrer una planta.
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El proceso que vieron los “Malvinenses”
Los visitantes relataron la labor de la planta de semillas de maíz de Rojas, similar a la que Monsanto hará en Córdoba: “Primero se deschala el choclo, luego se desgrana y los granos van pasando por distintas máquinas, donde los empleados verifican su calidad y saquen los no aptos. Eso cae a una máquina seleccionadora que los selecciona por diámetro y peso, y baja a un recorrido final dónde de acuerdo al tamaño del grano se le da una coloración”.
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