Torroba, en su segundo discurso inaugural

El intendente Francisco Torroba irá por segunda vez a inaugurar las sesiones ordinarias del Concejo Deliberante. La expectativa política es la descripción de la situación económica y financiera que realizará el jefe comunal.

En la lista de definiciones pendientes se espera algún indicio sobre lo que ocurrirá con el servicio de recolección (durante el año termina la concesión) y la política con los empleados de algunos sectores que reclaman mejores condiciones laborales.

La ida de Torroba al Concejo no estará exenta de tensión: el contrapunto entre el intendente y el presidente del cuerpo, el viceintendente Guillermo Di Liscia, por el tema de las cámaras de vigilancia, no fue superado. Es una incomodidad que no rompe ni aleja la relación política, pero la enturbia fuertemente.

Torroba llevó adelante su gestión marcado por las imposibilidades políticas y económicas, según sus propios lamentos. Ahora debe resolver si encara sus dos últimos años de gestión con un rol más activo como reclaman algunos sectores de la coalición del FrePam o si elige la cautela para no condicionar financieramente a la Municipalidad y desembocar en una crisis que complique el pago de salarios y gastos fijos de comuna, el fantasma más temido de cualquier gestión.

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