El intendente de San Miguel, Joaquín de la Torre, tiene un fin de año tranquilo ya que la votación se dio con el apoyo de todos los bloques del Concejo Deliberante.
Los analistas sostienen que esta sería una señal política clara para con el jefe comunal, pues no suele ser habitual lograr el consenso para este tipo de ordenanzas donde se pone en juego la discusión del dinero, el objetivo y sobre todo el reacomodamiento de los valores en las tasas municipales.
Para la oposición es una señal que les será complicado avanzar en un año electoral sobre diversos temas que siempre son blanco de críticas como el de los tributos municipales. Respecto de la nueva ordenanza fiscal y tarifaria es donde siempre se generan más cortocircuitos teniendo en cuenta que la inflación lleva a que todos los años deban hacerse ajustes. La decisión de la oposición de acompañar puede tener varias lecturas. Una de ellas es que nadie puede desconocer los aumentos que se dan en todos los niveles de la economía argentina. Quizá sea algo más difícil de reconocer para el oficialismo del Frente para la Victoria que para los propios opositores.
En tanto, la aprobación del presupuesto es una herramienta que por lo general no se deja de acompañar, aunque en algunos casos con disidencias. Para el oficialismo está vez todo resultó mejor de lo previsto y se convirtió en una fuerte señal política hacia adentro y hacia afuera del distrito.
En las cercanías del intendente se mostraron conformes y convencidos que esto les entrega un plafón importante a la hora de encarar el año electoral que viene. Sin embargo rechazaron la idea de mostrarlo como un triunfo político sino como el fruto del trabajo de consenso que se dio desde las autoridades del concejo deliberante y el ejecutivo municipal.

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