El obispo auxiliar presidió la misa central de Nuestra Señora de Loreto, celebrada ayer, ante gran presencia de fieles de varias localidades.
En ese contexto, el prelado recordó que “Loreto refiere a Nazaret, por lo tanto nos conduce a contemplar a la Sagrada Familia. En efecto, según la tradición, la casita de la Nazaret fue llevada a Italia, donde se la reconstruyó y, desde hace siglos, se la puede visitar y honrar en aquel venerable santuario de la provincia de Ancona, a orillas del Adriático”.
“Hablar de Nazaret es, por lo tanto, recordar la importancia del santuario de la familia, es cuidar y proteger la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural. En estos tiempos en que se está amenazada la vida de los inocentes en el seno de su madre y de los enfermos y ancianos, hoy debemos dar un sí comprometido a María, para con ella, ser defensores de la vida”, manifestó ante los presentes que se congregaron desde distintas localidades aledañas.
Asimismo, recordó que “es la familia la que debe contener y formar a los niños y a los jóvenes en el camino del amor, de los valores, de la virtud. Tantos jóvenes se sienten solos y desorientados y caen estrepitosamente en la tentación de los paraísos fantasiosos de las adicciones que los llevan inevitablemente hacia la oscuridad y la muerte”.
La juventud
El prelado dijo en su homilía que “la Virgen ama a cada uno de sus hijos, niños y jóvenes, santiagueños y loretanos, como si fueran su único hijo, por eso con toda confianza se los encomendamos y, con ella, nos comprometemos a guiar y acompañar a nuestra juventud”.
“Si se destruye la familia, se destruye al ser humano, por eso teniendo como modelo la familia de Nazaret nos comprometemos a cuidarla y a respetarla como una realidad sagrada.
En estos tiempos donde se da tanta importancia a la ecología, cuidemos como nos enseña el papa Benedicto XVI, la ecología humana. Porque sin familia, la humanidad entera se encamina hacia su propio exterminio”, reafirmó Torrado Mosconi.
“No somos un pueblo huérfano”, recalcó
Por otra parte, sostuvo: “La Santísima Virgen, como toda madre, quiere ver la unidad de sus hijos. Hoy, que ha asumido un nuevo período la Presidenta, pidamos por todos los que tienen en sus manos el destino de la Nación, para que superando todas las divisiones podamos encaminarnos al reencuentro y la reconciliación de todos los argentinos”, manifestó.
“Loreto nos llama a descubrir la raíces marianas de nuestro pueblo. Según la tradición esta antigua y venerada imagen fue traída desde el norte por los padres de la Compañía de Jesús en la primera evangelización de los pueblos originarios. Desde entonces, ininterrumpidamente el pueblo loretano ha experimentado la cercanía de Dios y de su Madre en nuestra tierra.
La fiesta religiosa, las tradiciones populares nos recuerdan que no somos un pueblo huérfano. Permítanme decirlo con mayor claridad, no somos un pueblo ‘guacho‘, tenemos por Padre a Dios y por Madre a la Santísima Virgen que se ha hecho, en nuestra tierra, santiagueña y loretana”, recalcó.


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