La tormenta pegó duro en el sur de la ciudad

La tormenta pegó duro en el sur de la ciudad
La zona cercana a la ruta 5 fue la más castigada por el temporal del miércoles. En Quilino, al norte de la provincia, el viento se llevó 100 postes.

En barrio Cabildo, donde el caudal de agua llegó a tener un metro sobre la calle después del temporal, todavía hay colchas y ropa secándose al sol. Las casas de varios vecinos del sector se inundaron.

Sobre la ruta 5, el viento, al que Defensa Civil de la Muni calificó como tornado, se llevó un tinglado de una pinturería y causó destrozos en varias estructuras.

Según el área, los vientos en la zona, por los daños que ocasionaron, superaron los 80 kilómetros por hora. Las ráfagas, además, produjeron la caída de tres postes de media tensión y de varios carteles publicitarios. Pese a la virulencia del viento y la constante lluvia, desde la Muni informaron que hubo personas autoevacuadas pero que ninguna abandonó su hogar.

“La zona más afectada de la ciudad fue la sur y sudoeste. Los barrios que más sintieron la tormenta fueron Villa Rivadavia, Villa el Libertador y Cabildo, donde se anegaron varias viviendas”, indicó Hugo Garrido, director de Defensa Civil del Palacio 6 de Julio.

Al norte. En el interior de la provincia la tormenta también se sintió con intensidad. En la localidad de Quilino, situada a 154 kilómetros de esta capital, el viento derribó más de 100 postes, cables y árboles.

La tormenta llegó a la comuna pasadas las 20 y la caída de granizo en seco fue otro de los factores que causó serios daños.

En Cañada de Luque, a 110 kilómetros de la ciudad, la caída de una centella partió e incendió la vivienda de uno de los vecinos del pueblo. Ningún integrante de la familia resultó herido, pero la casa quedó destrozada.

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A 80 km/h

Tornado. Según estimaciones de Defensa Civil de la Muni, el viento tuvo ráfagas de más de 80 kilómetros por hora en la zona sur.

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Años sin problemas

Varios vecinos de Cabildo se mostraron sorprendidos por la inundación que tuvieron que padecer tras el temporal del miércoles. Jesús Romero contó que hacía 15 años que no le tocaba vivir una situación similar.

“A mi casa entró agua por la cochera. Lo que me sorprendió fue que la inundación llegó un tiempo después de que terminara la tormenta. Yo había construido unas barreras de contención en casa pero las tenía guardadas porque hacía muchos años que no nos pasaba esto”.

Para el vecino, el problema está en varias obras que se están ejecutando en la proximidad del barrio: “No sé si el agua vino porque no funcionan los desagües de la nueva ruta 5 o por un barrio cerrado que están construyendo”.

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Con barro en casa

A la familia Domínguez le tocó bailar con la más fea después de la tormenta. Es que el agua ingresó a su vivienda después del temporal y hasta ayer al mediodía estuvieron renegando con el barro para poder dejar todo en condiciones.

El agua mojó muebles, ropa y casi quema los electrodomésticos. Miguel y María, los responsables de la vivienda de barrio Cabildo, contaron que Defensa Civil estuvo en el sector pero que no ayudó para impedir que el agua ingresara a la casa.

“Estuvimos limpiando el interior de la vivienda casi toda la noche, por suerte no se rompió nada pero se nos mojaron muchísimas cosas. La Municipalidad bebería venir a ver la zona y tomar medidas para que esto no vuelva a pasar”, comentó María.

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Cerrado por inundación

Domingo y Elba, dueños de una despensa en barrio Cabildo, contaron que después de la tormenta se pasaron limpiando el lugar y luchando contra el agua para que no ingresara a su comercio y les quemara las heladeras.

El negocio de estos vecinos está sobre la calle Guaymallén, una de las que se transformó en un río después de las 18 del miércoles.

“Estuvimos hasta la madrugada limpiando el frente de la casa porque había quedado una cantidad impresionante de barro. El agua pasaba por encima de la vereda y dentro de todo pudimos frenarla porque las chapas de la reja que tiene la casa hicieron de contención”, contó Domingo.

Una cosa que llamó la atención de estos vecinos fue que el agua sobre la calzada demoró mucho tiempo en retirarse. Además, contaron que después de la tormenta cerraron la despensa para poder limpiar todo e impedir que la inundación se metiera a la vivienda. “Varios vecinos vinieron a comprar cosas pero estábamos tapados de agua”, comentó Elba.

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