El cuerpo del niño de nueve años fue encontrado ayer a las 19 en un descampado. Lo vieron por última vez el martes a la salida del colegio. El principal sospechoso se había separado de la madre del nene y la víctima le tenía “terror”.
El cuerpo sin vida de Tomás Dameno Santillán, el niño de nueve años que estaba desaparecido desde el martes, fue hallado ayer a la tarde en un descampado aproximadamente a siete kilómetros de la ciudad de Lincoln. Según las versiones surgidas de fuentes policiales, el predio sería del padre de la última pareja de la madre de Tomás, quien aparece como el principal sospechoso del crimen, pese a que el fiscal había asegurado que la investigación no apuntaba al entorno familiar.
Pocas horas antes del hallazgo del cuerpo, la policía allanó la casa de Adalberto Cuello, a quien se le atribuye una mala relación con Tomás y un trato muy conflictivo con la madre del nene. Cuello se había separado de la madre de Tomás unos tres meses y medio atrás y, según Guillermo, tío del niño, los últimos tiempos de la convivencia de la pareja “fueron un infierno”, sobre todo para el nene. “Siempre le decía a la madre que si algún día se separaban era por culpa de Tommy”, dijo el hombre, quien agregó: “Cuando supe que Tomás había desaparecido, inconscientemente pensé en Cuello.”
“El nene veía al padrastro y veía al diablo, le tenía pánico. Yo lo vi así mil veces”, precisó Guillermo, quien agregó que a su hermana “no le caía la ficha” en torno a la desaparición de su hijo. Además, reconoció que la mujer le impedía al hombre ver al bebé de seis meses de vida que ambos tenían. “Cuando se separaron él la dejó en malas condiciones económicas. Es cierto que no se lo dejaba ver, porque no le pasaba el dinero de la cuota alimentaria. No fue una decisión de ella, sino de la justicia”, añadió Guillermo.
Algunas personas que conocieron a Cuello, coincidieron en definirlo como un hombre que ejercía una enorme violencia (al menos verbal) sobre Tomás, de quien se asegura que era “un ángel”. Según contó a la prensa Mario, otro tío del niño, “Cuello sentía sobre Tommy un odio espantoso, no lo podía ni ver. El chiquito estaba atemorizado, cuando lo veía se cohibía.”
También según testigos y allegados, tras la separación Cuello habría dicho a la madre de Tomás que le iba a “pegar donde más le duele”, luego de que la mujer le impidiera ver al bebé, hermano de Tomás. En tanto, el fiscal Javier Ochoaizpuro, responsable de la UFI número 2 de Junín intentó durante toda la tarde de ayer no revelar la línea principal de la investigación y, al ser consultado por una hipótesis que se inclinaba por el “ámbito familiar” de Tomás, señaló: “Hasta ahora no tenemos novedades y seguimos trabajando. No se ha descartado ninguna línea investigativa.”
BÚSQUEDA DESESPERADA. Del operativo de búsqueda de Tomás participaron unos 500 policías, con apoyo de aviones y helicópteros y se realizaron unos 700 allanamientos. Según las primeras versiones el cadáver presentaba un fuerte golpe en la cabeza. Tras 48 horas de angustia y con el temor creciente al peor final a medida que avanzaba el tiempo sin noticias del niño, unos 3000 pobladores de Lincoln se movilizaron para participar del rastrillaje casa por casa. El miércoles a la noche cientos de vecinos, familiares y amigos de Tomás marcharon por el centro de Lincoln para reclamar el esclarecimiento del caso.
El operativo policial fue fiscalizado en persona por el jefe de la Bonaerense, Juan Carlos Paggi. Según pudo saberse, los efectivos llegaron al lugar donde estaba el cadáver guiados por perros utilizados por los investigadores. Fue una empleada municipal quien encontró a Tomás poco antes de las 19. La zona, a la que se accede por la Ruta Provincial 50, es un descampado que está en las inmediaciones de una planta de tratamiento de basura. Allí suelen pastar las vacas y se practica agricultura.
El intendente de Lincoln, Jorge Fernández, sostuvo que en el caso se actuó rápidamente, y remarcó la solidaridad de la población. “Hay 800 familias que abrieron las puertas de su casa para que se hiciera el rastrillaje”, dijo.
Tomás había desaparecido el martes al mediodía, tras salir de la escuela a la que asistía y comenzó a caminar hacia su casa, distante unas nueve cuadras del establecimiento. La última persona que lo había visto fue una maestra: dijo que fue en la Avenida Massey entre Pringles y Viamonte, a unas tres cuadras de la Escuela 1 de esa ciudad, ubicada a 310 kilómetros de la Capital Federal.
“Qué casualidad que justo el día en que Tomás no volvía con su primo, como lo hace habitualmente, a alguien se le ocurrió levantarlo”, ironizó Mario, tío de Tomás, agregando más sospechas sobre Cuello. “Fue alguien que sabía en qué momento encontrarlo solo”, remató. <

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