Cecilia Romero, integrante de la Pastoral de Drogadependencia, se refirió a un encuentro en el que participaron los sacerdotes que trabajan en prevención del consumo de drogas en villas y a la situación de esta problemática en nuestra ciudad. “No hay día en la librería parroquial que no vaya una familia pidiendo ayuda”, sostuvo.
“La familia está sufriendo un gran deterioro, y en ese marco el joven queda como al margen en una edad como la de la adolescencia, que es de probar cosas nuevas y transgredir”, indicó.
Cecilia asistió a una charla que brindó el padre Pepe, quien junto a otros sacerdotes trabaja en drogadependencia en villas. Indicó que el encuentro fue más que nada de denuncia, y se escribió un documento sobre la no responsabilidad del Estado en esta problemática, que incluye a todos pero especialmente a los gobernantes.
Dijo que los chicos tienen un acceso a la droga tan fácil que trabajar en la prevención “es luchar contra los molinos de viento”. Asimismo consideró que la droga es un negocio para mucha gente, por lo que van buscando atrapar a los jóvenes de diferentes maneras.
Manifestó que desde hace dos años hasta ahora ha avanzado muchísimo la droga, y en comunidades como la nuestra algunos piensan que si no se habla de esta problemática la misma desaparece.
“El trabajo de los mercaderes de la muerte de nuestros jóvenes es mucho más organizado y mucho más efectivo del que hacemos los pocos que trabajamos en este tema. Hay que tomar conciencia y trabajar con políticas firmes, duras y responsables”, concluyó Romero.

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