Lo que es tomado como un éxito fue más fracaso que otra cosa

Para poder analizar el acuerdo al que arribaron los gremios UTEP (Carlos Rojas), SADOP (Juan Accornero) y UDA (Roberto Ceballos) y el gobierno provincial; y así saber quién ganó y quién perdió, primero hay que remontarse a los días previos al 8 de marzo (día en que comenzó el paro docente), y arrancar desde allí con lo ocurrido en el día a día. Sin dudas, al final de nuestro análisis, sabremos que perdieron los docentes y porqué los tres dirigentes firmaron más allá de saber que no era lo esperado.
De los archivos periodísticos anteriores al 8 de marzo, lo primero que se puede obtener es que, precisamente estos tres dirigentes gremiales docentes, fueron los que aseguraron el comienzo de las clases para el 8 de marzo. Los tres coincidieron, en esas fechas, en que "el gobierno cumplió con el piso salarial dispuesto por la paritaria nacional". Pero sus bases los obligaron a realizar el paro de actividades y la incoherencia llegó apenas unos días después, cuando estos tres mismos dirigentes, decían a cualquier micrófono que tuvieran enfrente que el gobierno provincial no cumplía con la paritaria nacional, porque no cumplía con el pago por cargo. Pero el más incoherente fue Ceballos, puesto que aseguró que el paro se levantaba el 10 de marzo y para evitar un "linchamiento" por parte de sus bases, no tuvo otra más que continuar la medida de fuerza.

Pero volviendo al comienzo de la historia, es menester hacer memoria y recordar cuáles eran los reclamos allá por el comienzo del ciclo lectivo. Aumento del básico a $ 1.100, pago por cargo y no por agente; y el pago como corresponde por zona desfavorable.

Del acuerdo, lo único que lograron fue el aumento del básico, pero lejos de lo reclamado allá por el 8 de marzo, porque se pedía $ 1.100 de básico ya y se logró llegar a los $ 1.000 recién en diciembre, lo que significa que la inflación se los va a devorar. Hasta acá se podría decir que más que un empate técnco como lo definió uno de los sindicalistas, lograron la primera derrota ante el gobierno.

El segundo punto, fue la exigencia de que se pagara por cargo y no por agente, en el caso del doble cargo o más de 20 horas para el caso de los profesores. Acá perdieron por goleada los dirigentes docentes, puesto que señalan que con el aumento del básico logrado, se aumenta considerablemente el doble cargo, pero lo que no dicen es que la brecha entre lo que se va a cobrar por el primer cargo y lo que se hará por el segundo, va a ser mucho más amplia que antes del acuerdo. El tema será, con las liquidaciones en la mano, cómo se lo van a explicar a quienes tienen dos cargos, que van a perder más plata que antes.

Pero estos puntos, fueron los que "no se iban a negociar" antes del 8 de marzo, aunque finalmente fueron más que negociados. Luego del 8 de marzo y con la persecución del gobierno sobre los docentes, hubo dos casos más que ingresaron en la agenda de las cosas que "no se iban a negociar", tal el caso de los docentes suspendidos por encadenarse en Casa de Gobierno y los docentes que ganaron horas cátedras en el IFDC y por adherir al paro, se las retiraron.

Se firmó un acta compromiso que finalmente el gobierno no cumplió, pero que los tres dirigentes gremiales "se olvidaron" de hacer cumplir. El primer punto era que a los docentes encadenados se les levantaban las suspensiones y se los trasladaba a otros establecimientos educacionales dentro de la misma zona. Las suspensiones se levantaron luego de 20 días, con lo que se les descontaron esos 20 días del sueldo y los trasladaron a lugares que nada tienen que ver con instituciones educativas. ¿Qué hicieron los tres gremialistas? Nada.

Respecto de los docentes del IFDC, el gobierno se comprometió a volverlos a tomar en las materias que habían ganado por concurso, dentro de los cinco días hábiles de firmada el acta. Pasó casi un mes y solo después de ese período de tiempo hubo una resolución parcial solo para los que no se presentaron ante la justicia. Los otros fueron "castigados" por acudir a defender sus derechos.

Con todos estos puntos a la vista, y que son comprobables simplemente con abrir archivos de los medios de comunicación que cubrimos la información, la conclusión final no puede ser otra que, a seis años de 2004, los dirigentes gremiales no aprendieron nada, que el gobierno jugó las mismas cartas que en 2004 y aún así ganó ampliamente la partida.

Se puede tomar como algo de éxito el haber logrado los $ 1.000 de básico para diciembre, pero lejos está de lo que se reclamó desde un principio y además, si el gobierno concedió este básico, significa que tranquilamente tiene el dinero para hacerlo retroactivo al mes de marzo de 2010, mes de inicio del conflicto, pero se ahorró el aumento durante 9 meses.

Finalmente, el gobierno descontó varios días por el paro realizado por los docentes y solamente algunos no los descontó, puesto que los negoció con la devolución, por parte de los docentes, de dos semanas de clases, con lo que se aseguran que se cumplan los 180 días de clases. Esto, en criollo básico es, los docentes fueron sancionados duramente, perdieron mucho dinero que no se les pagó y a pesar de ello, tendrán que asegurarle al gobierno los 180 días de clases. ¿De qué éxito hablan?

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