Como muestra de la resignación del kirchnerismo de cara al ballotage, el candidato a vicejefe de gobierno sigue apareciendo en las fotos junto a Filmus pero retomó su actividad en el ministerio de Trabajo, donde había sido suplantado en los últimos tiempos por su segunda, Noemí Rial.
A doce días del ballotage porteño, en el kirchnerismo están resignados. Es prácticamente una utopía que Daniel Filmus consiga captar el 22 del 25 por ciento de electores que no lo votaron ni a él ni a Mauricio Macri.
Es por eso que si la campaña previa al 10 de julio fue y está siendo criticada por amplios sectores afines al gobierno, la exigua reacción que tuvieron Filmus y su aparato luego de adelantar que no se bajarían de la segunda vuelta, terminó por decretar la desesperanza kirchnerista ante una posible paliza dentro de dos domingos.
Con una Cristina Kirchner alejada por completo de la pelea porteña, Filmus tuvo que remar entre las propias negligencias del espacio y ahora se enfrenta al desafío de un vaciamiento de su campaña.
Si con el empuje de Juan Cabandié, Aníbal Ibarra y Gabriela Cerruti, el senador nacional superó apenas el 27 por ciento, cuesta imaginar cuánto más podrá sacar con La Cámpora cuestionada por todos lados y con los progresistas literalmente corridos de la campaña, que ahora simplemente auspician la formación de un interbloque en diciembre, una maniobra con sabor a poco.
A eso, ahora se le suma la resignación de su compañero de fórmula, Carlos Tomada. El titular del ministerio de Trabajo no se bajó de la campaña y sigue apareciendo en algunas fotos con Filmus. Pero como pudo saber LPO Tomada “volvió” al ministerio, ese lugar seguro que lo albergó durante casi 8 años de kirchnerismo.
Hasta la semana pasada, el ministro estaba en un período de una virtual licencia. Si bien no se la había pedido formalmente, era su segunda, Noemí Rial, la encargada de firmar todos los papeles mientras él se dedicaba a la campaña.
Pero Tomada ya retomó su función de todos los días. Todo un signo del fin de su sueño porteño y de la vuelta a la normalidad. Y una clara muestra de que el kirchnerismo ya dio por perdida la elección en manos de Mauricio Macri.
La baja intensidad de la campaña para el ballotage se evidencia además en el abandono del barco de algunos hombres que hasta hace días formaban parte del comando preelectoral, como el caso de Diego Mandelman, el vocero de Tomada que volvió a su antigua función.
Por si fuera poco, el nuevo spot publicitario de Filmus demuestraque una vez más, cayó en la lógica de Macri: corazones por doquier en una misión conciliadora, justo después de que el jefe de gobierno reconstruyera su figura en torno a un mensaje cargado de palabras como amor, paz y felicidad.








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