De acuerdo con las autoridades, los islamistas que tenían tomada la planta de BP fueron asesinados por las fuerzas de seguridad luego de que mataran a los siete rehenes extranjeros que quedaban cautivos. Hay desaparecidos.
La violenta avanzada realizada ayer por las tropas argelinas dejó como saldo 11 terroristas muertos, que resistían en una zona de la planta fuertemente armados y con explosivos adosados al cuerpo. Entre ellos había hombres de nacionalidad libia, holandesa, tunecina, siria, egipcia, maliense, yemenita y canadiense. A su vez, autoridades del Ministerio del Interior de Argelia dijeron que "entre los 32 terroristas muertos, hay tres argelinos".
De acuerdo con la información provista por las fuerzas de seguridad locales, al verse cercados por el ejército los secuestradores decidieron ejecutar a los siete extranjeros –tres belgas, dos estadounidenses, un británico y un japonés– que aún estaban cautivos en el yacimiento gasífero, en el sudeste de Argelia. Según la agencia Reuters, ayer fueron liberados 16 rehenes, entre los que había dos estadounidenses, dos alemanes y un portugués, que se sumaron a los casi 800 que ya habían salido con vida de la toma de rehenes.
Por otra parte, hay cuatro empleados de la multinacional BP que trabajaban en In Amenas y que hasta el momento no fueron localizados. En un comunicado, la empresa aseguró tener "grandes temores" de que se encuentren entre los fallecidos. Tras la operación, el ejército local incautó distintos tipos de fusiles, dos morteros, seis misiles, dos lanzagranadas con ocho proyectiles y diez granadas dispuestas en cinturones explosivos.
Después de asegurar que "Argelia acaba de hacer frente a una agresión terrorista de gran amplitud", el gobierno de ese país insistió en un comunicado sobre la complejidad de la situación que debió afrontar. "La preocupación prioritaria de preservar las vidas humanas, los riesgos derivados de la naturaleza de las instalaciones gasísticas, la configuración del lugar y las amenazas sobre los rehenes, hacían compleja la intervención de las fuerzas especiales", explicaron. Además, el gobierno argelino justificó la violencia de la intervención como el único modo de evitar más muertes. "Para evitar desembocar en un baño de sangre y dada la extrema peligrosidad de la situación, teniendo en cuenta, además, la intención manifiesta de los terroristas de huir con los rehenes y volar las instalaciones de gas, las fuerzas especiales del ejército efectuaron con eficacia y profesionalidad una intervención precisa para neutralizar al grupo terrorista", concluyó el comunicado gubernamental.
La toma de In Amenas fue perpetrada el pasado miércoles por un grupo de terroristas que formaban parte de una célula salafista escindida de Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI). Entre otras exigencias, los islamistas reclamaban el fin de la intervención militar francesa en el vecino Mali. Sin embargo, el gobierno argelino aseguró desde el inicio de la toma que no negociaría con terroristas.
Más de 600 trabajadores de la planta, entre los que había argelinos y extranjeros, fueron secuestrados. Mientras la comunidad internacional debatía cómo actuar frente al conflicto, el ejército argelino realizó un ataque aéreo contra el complejo para tratar de liberar a los secuestrados. En esa primera incursión militar –criticada por los gobiernos de EE UU, Japón y Reino Unido– murieron 15 captores y 35 rehenes.
La violencia entre el gobierno de Argelia y los grupos rebeldes islamistas no se registraba con tal brutalidad desde la década del '90, cuando en el país africano se desató una guerra civil entre ambos bandos. En ese conflicto bélico murieron entre 150 y 200 mil personas. Finalizó en 2002, tras la rendición del Ejército Islámico de Salvación y la derrota del Grupo Islámico Armado. «
Ansa, Efe y dpa
Cuatros días de terror
16 de enero: -Un ataque contra la central de gas In Amenas situada en la provincia de Ilizi, al sureste de Argelia, causa la muerte a dos agentes de seguridad y seis trabajadores heridos.
-El grupo islamista de "La brigada de los enmascarados", dirigido por el argelino Mojtar Belmojtar, reivindica el ataque al yacimiento y afirma tener en su poder a 41 rehenes occidentales.
-El grupo exige el fin de la ofensiva militar en Mali –que Francia había emprendido unos días antes– para garantizar la seguridad de los rehenes.
17 de enero: -El Reino Unido confirma la muerte de un británico.
-Los secuestradores piden a las Fuerzas Armadas argelinas que se retiren de las inmediaciones de la planta para comenzar a negociar. Los rehenes también solicitan negociaciones.
-Treinta trabajadores argelinos de la planta consiguen escapar junto con varios estadounidenses.
-El Ejército argelino libera a cuatro rehenes extranjeros.
-El portavoz del grupo terrorista afirma que 35 secuestrados y al menos 18 islamistas murieron tras el primer bombardeo efectuado por el Ejército.
-El grupo dice que siete ciudadanos occidentales, tres belgas, dos estadounidenses, un japonés y un británico, continúan vivos.
18 de enero: -Las autoridades argelinas anuncian la liberación de casi un centenar de los 132 rehenes extranjeros, así como de 573 argelinos.
-Las autoridades informan de la muerte de al menos 12 rehenes y 18 terroristas durante la operación de rescate.
19 de enero: -El Ejército argelino logra liberar a siete rehenes extranjeros tras un nuevo asalto a la planta.
-Al menos siete rehenes y once terroristas mueren en el asalto final del Ejército. El conflicto dejó como saldo 55 muertos –32 islamistas y 23 cautivos–.
respaldo de los líderes
El ejército argelino defendió ayer su controvertida decisión de atacar militarmente la planta gasífera de In Amenas. "La operación se produjo en respuesta a la disposición de los terroristas de matar a todos los rehenes y perpetrar una auténtica masacre", justificó un vocero de las fuerzas militares, que no reveló su identidad.
El ataque generó repercusiones entre las potencias que formaron parte del operativo. En este caso, y a diferencia de lo que había sucedido hace pocos días, todos los gobiernos respaldaron la actuación de Argelia.
Desde Washington, el presidente estadounidense Barack Obama condenó la toma de rehenes y ofreció ayuda a las autoridades del país africano para superar y esclarecer la situación.
En un comunicado difundido por la Casa Blanca, el mandatario afirmó que "la culpa de la tragedia recae sobre los terroristas que la perpetraron, y Estados Unidos condena sus acciones en los términos más firmes". El presidente François Hollande también respaldó la decisión y aseguró que Argelia tomó las medidas "más adecuadas" para responder al secuestro de los empleados de la planta gasífera.
Por su parte, el primer ministro británico, David Cameron, sostuvo que "no hay justificación" para acabar con vidas humanas y dijo estar dispuesto a colaborar con los países aliados del Reino Unido para acabar con el terrorismo. "Quiero dejarlo claro. No hay justificación para matar a inocentes de esta forma. Nuestra determinación es cada vez mayor para trabajar con nuestros aliados sin cesar con el fin de localizar y derrotar el terrorismo".



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