Cambio de clima. "Soy un tipo divertido", dijo el flamante entrenador del Rojo, quien arregló su segundo regreso al club y firmó contrato por un año. Habló con los jugadores, dirigió su primera práctica y se animó a hablar del título.
Ni siquiera yo me reconozco", dice y la cara se le ilumina. Una suerte de rubor colorado recorre esas mejillas que bordean la oscuridad. Américo Rubén Gallego, si tiene algo que no puede reprochársele, es su sinceridad: equivocado o no en sus conceptos, dice lo que quiere y sin ningún tapujo, aunque no se pierde un detalle de lo que dicen quienes lo rodean. "En esta oportunidad estoy mucho más calmado, más tranquilo: no quiero pelearme más con nadie. Vine con la cabeza puesta en que voy a dejar la vida por Independiente y con la seguridad de que vamos a pelear el campeonato. La palabra descenso no se me cruza por la cabeza, ni siquiera permito que pensemos en eso", afirma y entonces, un grupo de hinchas que escucha la primera conferencia del Tolo en su tercer mandato en el club, aplaude con furia. Habrá que ver hasta cuándo le dura esa paz, pero lo cierto es que este Gallego, el que se mostró ayer en su primera práctica, parece ser otro. Por lo menos, sus gestos tienen algo distinto, un dejo de melancolía. "Me emocionó escuchar a la gente cuando cantaban 'que de la mano, del Tolo Gallego, todos la vuelta vamos a dar': me gustó, espero que se pueda convertir en realidad."
El Tolo llegó dos horas antes del arranque del entrenamiento –que empezó a las 15– y, como de costumbre, planificó todo con antelación. Debido a que el miércoles el Rojo enfrentó a Boca, los ejercicios fueron regenerativos, livianos. Eso, sin embargo, le permitió al entrenador hablar largo y tendido con varios de los jugadores del plantel.
Tras eliminar a Boca de la Copa Sudamericana, Independiente recibió una caricia dentro de tanto hostigamiento. Por eso, el vestuario de ayer fue diametralmente opuesto al que se vivió en los días posteriores a la salida de Christian Díaz. "A los jugadores los noté felices, con una buena cara. Por ejemplo, hoy (por ayer) cuando entré al vestuario estaban todos escuchando cumbia, Los Redonditos, de todo. Ese es un síntoma de que el grupo recuperó la confianza, de que ya volvieron a creer en ellos mismos", aseguró. Y agregó: "A Boca lo eliminamos porque tuvimos un equipo de hombres, que entregaron todo y no se guardaron nada. No tuve nada que ver en esa llave, fue todo mérito de Enrique Borrelli y de los jugadores."
Este Tolo promete ser más flexible, no sólo afuera sino que también adentro del terreno de juego. "Quiero que mis jugadores se liberen, que jueguen más tranquilos. Además, quiero recuperar a varios futbolistas: por ejemplo, cuando se ponga bien (Luciano) Leguizamón tiene que hacer siete u ocho goles, el Tecla Farías también, son futbolistas de mucha categoría. De los chicos me gusta mucho Martín Benítez", dijo, mientras se le notaba el entusiasmo en la cara por poder dirigir un plantel que le parece muy interesante.
Sobre el final, mientras afirma que en breve se observará a un Independiente más efectivo, se despide con una frase que lo refleja en toda su magnitud: "Tengo cara de 'hijo de p…' pero soy un tipo divertido, el periodismo me pone mal a veces. Tengo claro que si me va mal me tengo que ir, pero no pienso en eso: mi cabeza está puesta arriba." «

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