De los 6.900 millones habitantes del planeta, 1.300 millones tratan de sobrevivir con menos de un dólar al día y 1.659 millones sufren necesidades básicas en forma simultánea. Conclusiones de un índice multidimensional que las Naciones Unidades presentarán en octubre.
La mamá tiene 44 años y vive en una villa miseria llamada Lunga Lunga, en las afueras de Nairobi, la capital de Kenia. Su marido no encuentra trabajo y sus hijos tienen entre 2 y 13 años.
Tabitha lava ropa por unos 1,65 dólares diarios; además, en un basural, junta trapos que vende a los recicladores. Por cada kilo le dan 33 centavos de dólar. En un muy buen día, puede llegar a los 5 kilos.
La casa de Tabitha es alquilada, está hecha de chapa y piso de cemento. No tiene inodoro ni electricidad ni agua corriente. La familia usa los servicios sanitarios públicos, que cuestan 16 centavos de dólar por visita, y compra el agua para tomar por 16 centavos de dólar el bidón.
Sin radio ni televisor, cada atardecer los junta en la puerta, donde se sientan a conversar. Para la cena, Tabitha prepara ugali (agua hervida y harina de maíz), que cocina sobre carbón vegetal.
Nada de lo dicho impide que los chicos vayan a la escuela y ella, que no pudo hacerlo, reza para poder seguir alimentándolos y para que, cuando lleguen al secundario, tenga fuerzas y trabajo para pagarles la matrícula.
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Historias como la de Tabitha se multiplican por todo un planeta donde 1.300 millones de personas tratan de sobrevivir con menos de un dólar al día, mientras, en ese mismo planeta, un actor o un deportista ganan miles de dólares por minuto.
Sobre 6.900 millones de seres humanos, 1.659 millones ni siquiera cubren varias de las necesidades básicas. Entre ellos, se estima que hay 1.200.000 argentinos.
La mitad de esos pobres vive en el sur de Asia (884 millones de personas) y un cuarto en Africa (458 millones). Níger sufre la situación más dramática, con el 93 por ciento de su población en términos de pobreza aguda.
Todos estos datos surgen del Indice de Pobreza Multidimensional (IPM), "una lente de alta resolución que muestra en detalle los problemas que enfrentan los hogares más carenciados", según indica la bahiense María Emma Santos, creadora del IPM junto con Sabina Alkire, directora de la Iniciativa sobre Pobreza y Desarrollo de la Universidad de Oxford, y James Foster (Universidad George Washington).
Licenciada en Economía (se graduó en 2002, en la Universidad Nacional del Sur), Santos trabajó durante dos años en dicho centro de Oxford y junto con la Oficina del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo Humano. En octubre venidero, los resultados de su investigación serán formalmente presentados al mundo.
--¿En cuántos latinoamericanos se refleja la pobreza aguda?
--En unos 51 millones de personas. Respecto de la Argentina, en al menos 1.200.000.
--¿Son representativos los datos nacionales?
--No, y fueron los únicos de toda la investigación, porque no se consideró el ámbito rural. Es fundamental impulsar encuestas que recolecten datos de educación, estándar de vida y salud (en particular, nutrición y mortalidad) con muestras de hogares representativas de todo el país. Con los datos reunidos, la pobreza aguda se refleja en el 3 por ciento, pero pienso que puede ser mayor.
--¿Qué ventajas tiene el Indice de Pobreza Multidimensional?
--Permite una medición más completa, con intensidad y privaciones simultáneas más definidas que otras fórmulas tradicionales; por caso, las de dólares por día. México ya lo adoptó; Colombia y Chile lo evalúan. En la Argentina, tenemos el de necesidades básicas insatisfechas, pero con el IPM se logran mayores precisiones.
--¿Para qué cree que sirven estos datos?
--Para proveer un panorama más amplio de lo que es la pobreza en cada país e ir más allá de una medición por ingresos. Al identificarse todas las privaciones básicas que se padecen al mismo tiempo, se tienen herramientas para elaborar políticas mejores. La estadística, si termina en el número de un papel, no sirve de mucho.
--¿Avizora un pronto avance contra tanta desigualdad?
--El mundo se ha hecho tremendamente más rico, en los últimos 150 años. ¿Cómo no poder lograr una mejor distribución? Se puede y tiene que ver con un mejor diseño de las políticas.
--¿Cree que hay voluntad?
--Claro. De hecho, están los objetivos de las Naciones Unidas para eliminar el hambre extremo y reducir a la mitad el porcentaje de personas en pobreza extrema, a los que adhirieron los gobiernos de más 100 países. El tema está en la agenda política internacional y el mes que viene se volverá a evaluar el panorama.
-- Los objetivos fijados por las Naciones Unidas, al menos desde el punto de vista de la contaminación, no se logran. ¿Cree que con la pobreza será distinto?
--Espero que sí. Tengo la sensación de que los argentinos tenemos una mentalidad un poco derrotista. En Oxford, pude comprobar que muchos académicos y miembros de las agencias de Desarrollo de las Naciones Unidas y del Banco Mundial están muy comprometidos con los objetivos.
--La pobreza, ¿se afirma con el individualismo?
--Es importante que todos nos sensibilicemos y que se promuevan urgentes políticas efectivas para que los pobres tengan herramientas y empiecen a superar su situación, porque cuesta reinsertar a una persona excluida durante mucho tiempo del mercado laboral. El Estado debe jugar un papel clave y las instituciones internacionales pueden presionar para que se avance en la inclusión.
--¿A quién le conviene que haya tantos pobres?
--Quiero creer que a nadie. Todos perdemos con seres humanos viviendo indignamente, mientras podrían ejercer funciones productivas y creativas. ¿De qué desarrollo podemos hablar si no del humano? El Nobel de Economía de 1998, Amartya Sen, dijo que el desarrollo humano es el que permite al hombre encontrar libertades en todos los sentidos.
--Desde una confortable oficina de Oxford, ¿se puede poner en la piel de una mamá como Tabitha?
--Tengo plena noción de esas realidades. Como miembro de la Acción Católica, he visitado barrios bahienses muy carenciados y en 2008 estuve tres semanas en Nueva Delhi (India), donde el nivel de pobreza se advierte fuertemente. De todos modos, mi inquietud fundamental en Oxford fue no cometer errores en cálculos que pueden contribuir a mitigar tanta pobreza.
Claves
El estudio cubrió un total de 5.200 millones de personas, casi el 78,4% de la población mundial, en los siguientes países:
* 24 de Europa Central y del Este y de la Comunidad de Estados Independientes.
* 11 Estados árabes.
* 18 de América Latina y el Caribe.
* 9 de Asia del Este y el Pacífico.
* 5 del sur de Asia, sector que concentra el mayor número de pobres: 51% del total.
* 37 de Africa, al sur del desierto de Sahara (28%).
Variables consideradas
A. Educación
* Que al menos una persona del hogar haya completado 5 años de educación.
* Que los niños en edad escolar vayan a la escuela (se contaron los 8 primeros años de educación en cada país).
B. Salud
* Que no haya miembros con desnutrición ni mortalidad de hijos.
C. Estándar de Vida
* Hogares con acceso al agua potable a una distancia de 30 minutos, caminando ida y vuelta.
* Servicios sanitarios mejorados y no compartidos; por ejemplo, una letrina ventilada.
* Electricidad.
* Piso que no sea de tierra.
* Que se cocine con una fuente de energía que no sea ni madera ni carbón ni estiércol.
* Que tenga dos de los siguientes activos pequeños: heladera, teléfono, radio, televisor, bicicleta, moto o un activo grande, como un auto o un camión.
¿Cuándo se considera que alguien es pobre, en el IPM?
-- Cuando no satisface todos los indicadores de una de las tres dimensiones mencionadas o alguna combinación, como un indicador de salud o de educación y tres de estándar de vida, o uno de salud y uno de educación.
Protagonista
María Emma Santos tiene 31 años, es docente de la Universidad Nacional del Sur y miembro del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas. En 2008 fue aceptada para trabajar en la Iniciativa de Oxford sobre Pobreza y Desarrollo Humano de esa universidad británica. Regresó a la Argentina a fines de abril de este año.
El número
3.000 son las familias bahienses más carenciadas, según datos de la secretaría municipal de Promoción Social.
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