A bordo del camión, un Mercedes Benz 1114 con caja térmica, viajaban el chofer y un acompañante - Aunque la unidad volcó de manera impresionante sobre la ruta, providencialmente sus ocupantes resultaron ilesos, aunque fueron trasladados al hospital municipal por precaución
La unidad, que venía cargada con medias reses, lllevaba a su bordo al chofer y a un acompañante. Pese a lo impactante del accidente, afortunadamente ambos transportistas resultaron ilesos, si bien primero el conductor, y luego su acompañante, fueron trasladados al hospital municipal, en una ambulancia del equipo de urgencias, por precaución.
Aparentemente, el Mercedes Benz -al igual que en los últimos siniestros que se han venido sucediendo en esa zona, como veremos en el párrafo siguiente- pisó o mordió la resbaladiza zona de banquinas de la 188, con lo cual el chofer perdió el control, el vehículo se tumbó y terminó completamente volcado sobre la calzada.
Intervino personal de la Policía de Seguridad Vial del Destacamento Carabelas, una dotación de los Bomberos Voluntarios, al mando del Comandante Ricardo Rivolta, y un equipo de urgencias del hospital municipal.
Como consecuencia del siniestro, la ruta estuvo cortada durante algunos minutos, hasta que se logró quitar la unidad accidentada de la calzada. Además, Bomberos intervino para lavar la cinta asfáltica ya que, como consecuencia del vuelco, el transporte derramó gran cantidad de combustible.
YA ES COSA DE
TODOS LAS DÍAS
Con este otro transporte de carga que sufre un accidente en la ruta nacional 188, suman ya cuatro incidentes de este tipo, acontecidos en el lapso de unas pocas semanas.
Al igual que en los casos anteriores, afortunadamente no hubo que lamentar heridos o lesionados graves, pero ayer, mientras estábamos en el lugar del accidente que nos ocupa, se sumaron varias quejas de transportistas que pasaban por la 188, respecto de lo que consideran la causa central de estos accidentes: el estado en el que se ponen las banquinas -sobre todo en dirección Rojas-Junín- cada vez que llueve.
En efecto, el accidente de ayer, que ocurrió en las primeras horas de la mañana, aproximadamente a las 9.15, claramente se produjo cuando la unidad que viajaba en dirección Obligado-Rojas, pisó la zona de banquinas y el chofer perdió por completo el control. Es decir, básicamente la misma causa de los otros siniestros.
Lo que sucede es muy simple. Tras las obras de repavimentación que se están realizando en dos frentes simultáneos sobre la calzada de la 188, especialmente en el tramo Rojas-Junín, la tierra de las banquinas permanece suelta, para así graficarlo, con lo cual, cuando llueve de manera medianamente regular, se transforman en un verdadero lodazal.
Al quedar en ese estado, se tornan muy peligrosas, no sólo con el riesgo de dejar clavado a cualquier automóvil que no cuenta con tracción en las cuatro ruedas, sino porque se vuelven verdaderamente resbaladizas. Tanto, que hasta es difícil hacer pie en esos sectores.
Ayer fueron varios los transportistas que en tanto atinaban a pasar por ese lugar, nos hicieron oir sus reclamos al respecto. Evidentemente, se deberá implementar rápidamente la colocación de piedra o la compactación apropiada de la tierra o lo que fuere, en prevención de que no debamos ocuparnos simplemente de un accidente o contingencia sin consecuencias para las personas, sino de lo que podría ser un verdadero desastre.
((recuadrito con foto))
PARA MUESTRA,
BASTA UN BOTÓN
Como se recordará, a pocos metros del lugar del siniestro de ayer, hace unos días, se había registrado otro accidente similar. En este caso, el hecho al que aludimos aconteció a la altura del puente-alcantarilla situado sobre el Km. 116 de la RN 188, donde un Ford Cargo 1831, dominio FXD 533, que viajaba en dirección Rojas-Junín, pisó la zona de banquinas y el chofer perdió por completo el control de la unidad. Esta fue a dar contra el guardarraíl y siguió su camino hasta quedar completamente volcada sobre un lateral, en el fondo de la cuneta aledaña a la calzada, unos dos metros bajo el nivel de ésta.
La unidad transportaba arena en la batea del chasis, consignada por la empresa transportista Tapsa. La carga sólo fue recuperada en la medida de lo posible, ya que aún se aprecia una cantidad de arena allí derramada. Por suerte, el chofer de la unidad, cuya identificación no fue proporcionada, resultó ileso y se comunicó con su base de operaciones para poner en marcha el rescate del Cargo.
Pero el punto es que ese sector, con el guardarraíl roto, y los tremendos huellones que dejó este siniestro, seguía ayer exactamente igual.
Si no se hace nada con las banquinas, que se tornan peligrosas en días de ayer, con lluvias y lloviznas persistentes -escenario idéntico en todos los casos que hemos referido-, por lo menos el concesionario debería implementar la reparación de ese sector, por una mera cuestión de seguridad.
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