Todos forman fila para reunirse con Obama

Todos forman fila para reunirse con Obama
Los líderes protagonizaron una frenética carrera para lograr un encuentro con el presidente
WASHINGTON.- Para el presidente Barack Obama, los tres primeros días de esta semana fueron el equivalente diplomático de las citas relámpago.

Cada dos o tres minutos, un líder era escoltado al recinto donde estaba Obama. Se sentaban, hablaban, se prometían mutua cooperación. Y después le tocaba el turno al siguiente. Posiblemente sea muy pronto para ver si florece algún romance verdadero. Pero cuando uno invita al resto del mundo a su ciudad, termina teniendo muchas reuniones.

Las "bilats" -abreviatura en la jerga diplomática para estas sesiones bilaterales- se celebraron al margen de la cumbre de seguridad nuclear organizada por Obama en Washington. En la capital hubo delegaciones de otros 46 países, incluyendo alrededor de tres docenas de jefes de Estado o de gobierno, para asistir a la reunión principal. Casi todos ellos buscaron tener un encuentro individual con Obama.

No a todo el mundo logró una audiencia. Al presidente chino, Hu Jintao, por supuesto, sí. Dimitri Medvedev y Nicolas Sarkozy no consiguieron una reunión individual porque cada uno de ellos se había encontrado a solas con Obama en otras ocasiones en las últimas semanas.

Los que consiguieron abrirse paso en la lista a última hora incluyeron al presidente de Ucrania, Viktor Yanukovich; el presidente interino de Nigeria, Goodluck Jonathan, y la presidenta argentina, Cristina Kirchner. Las declaraciones de la Casa Blanca después de cada una de estas sesiones sugieren una serie de encuentros felices en los que todo el mundo está de acuerdo en todo.

Por supuesto, no todos los dignatarios consiguen un encuentro individual con el líder del mundo libre? simplemente no alcanza el tiempo. Para la Liga B, por fortuna, existe el vicepresidente, Joseph Biden.

Biden invitó a esos líderes a un almuerzo anteayer en su residencia situada junto al Observatorio Naval, donde sirvió sopa de arvejas, mero y orzo. El almuerzo fue anunciado como una sesión para el movimiento "no alineado", jerga diplomática para referirse a los países más pequeños a los que Estados Unidos le gustaría tener de su lado en varios temas.

Entonces, mientras Obama se juntaba con Hu Jintao para hablar de problemas monetarios y con el rey Abdullah de Jordania para conversar sobre la paz en Medio Oriente, Biden recibía a Mourad Medelci, el canciller argelino; a Trirong Suwankiri, el vicepremier de Tailandia, y a Boediono, el nuevo vicepresidente de Indonesia. Jonathan, de Nigeria, ganó por partida doble, ya que había tenido una "bilat" con Obama el domingo.

Biden estaba conversador y bromeó con los periodistas mientras esperaba en la puerta de su casa la llegada de los invitados. Habló de los ciervos de su jardín, comentó que sus invitados entrarían por la puerta principal y saldrían directamente por la puerta trasera para jugar al golf.

Biden también dijo que no tenía nada malo que decir sobre el ex vice Dan Quayle, porque Quayle había sido el responsable de la construcción de una pileta en la residencia. Repitió dos veces el mismo chiste. La Casa Blanca se encargó de eliminar la referencia a Quayle. "Los participantes acentuaron la estrecha relación entre la seguridad nuclear y el desarrollo de la energía nuclear", decía la declaración oficial.

LOS PRINCIPALES PUNTOS DEL ACUERDO

* Fortalecer la seguridad nuclear y reducir la amenaza del terrorismo nuclear.

* Tomar medidas a nivel nacional y reforzar la cooperación internacional para prevenir el terrorismo nuclear.

* Respaldar el llamado del presidente Barack Obama para asegurar todo el material nuclear sensible en cuatro años.

* Evitar que los "agentes no estatales" obtengan tecnología para uso de material nuclear con fines "malintencionados".

* Asegurar el plutonio separado y el uranio ultraenriquecido, insumos básicos usados en armas nucleares, y promover la conversión de reactores al uso de combustibles no aptos para fines bélicos.

* Reafirmar el papel de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) en el nuevo marco global de seguridad nuclear.

* Apoyar prácticas de seguridad nuclear que no violen las soberanías nacionales de desarrollo y uso de energía atómica.

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