El día que todos los flashes apuntaron hacia las urnas

Después de la encarnizada pulseada proselitista, el domingo dejó paso a la voz de los ciudadanos. En calma y con buen nivel de participación los riocuartenses le renovaron la confianza al actual mandatario

El muchachito de la película

Llegó a la mesa de votación del 21 de Julio, pasado el mediodía, acompañado de su hija Josefina y rodeado de una nube de cámaras. Después de una campaña de alto voltaje, Juan Jure se mostró distendido y confiado a la hora de votar. Horas después, los cómputos lo colocaban en lo más alto y lo ungían para un nuevo período al frente de la intendencia. Animado por los hombres de prensa, la sonrisa de Jure fue todo un preanuncio y se prolongó en los festejos, hasta bien entrada la noche del domingo.

¿Por quién votó?

En una elección reñida y con pronósticos divergentes, el rol del boca de urna alcanzó un protagonismo que creció conforme pasaban las horas de la elección. La ansiedad por tomar de antemano el pulso de la elección fue tal que, a media mañana, los votantes también fueron consultados telefónicamente sobre el candidato al que votaron.

Del monasterio a la urna

La presencia de tres religiosas del Monasterio de la Visitación concitó la mirada de los curiosos que, temprano por la mañana, esperaban la llegada del gobernador De la Sota al colegio Menéndez Pidal. Cumpliendo con su obligación cívica, las monjas de clausura interrumpieron por un instante su rutina diaria.

Dieron el presente a pesar de todo

Ella, María Alejandra Miras, es no vidente y llegó a la escuela Nicolás Avellaneda de barrio Alberdi acompañada de su hermano; él es un votante anónimo que recorrió en su andador la distancia hacia el mismo colegio electoral. A su modo y sin proponérselo, son un ejemplo de participación ciudadana.

En esta elección creció en diez puntos el porcentaje de votantes. En un día soleado y con una ciudad movilizada por una campaña que no dejó indiferente a nadie, votó el 75 por ciento de los empadronados.

De la mano de mamá

Los más chicos se sa-caron un diez en la fila. Sin protestar y asombrados por el desfile de personas, estas hermanitas esperaron en el Industrial que a su madre le llegara el turno de votar.

¿Voto comprado?

El normal desarrollo de la elección se vio salpicado por la sospecha de compra de votos en el colegio Manuel Belgrano y el Santa Cruz, de Banda Norte. “Aparentemente, le pagaron 50 pesos el voto y le dieron un celular para que fotografíe la boleta en el cuarto oscuro”, explicó un fiscal de mesa. A media mañana la orden en los colegios era estricta: nada de celulares encendidos.

El club de los cuatrocientos

Las dos fuerzas mayoritarias recurrieron a la masiva contratación de remises y taxis para conducir a los votantes propios hacia las urnas. Guiados por los punteros, los hombres del volante se hicieron su domingo. A cambio de 400 pesos el día, se movieron incansables desde las 8 hasta el cierre de la elección.

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