Todos los caminos a la Casa Blanca pasan por Ohio

Los expertos creen que quien gane allí logrará alzarse con la victoria el 6 de noviembre
Christine Jenkins se acercó a una de las casillas que se instalaron hace días en las oficinas de la Junta Electoral, marcó una boleta con una lapicera, la entregó, y se convirtió, así, luego de unos minutos, en una de las millones de personas que votaron por anticipado en la elección presidencial de Estados Unidos. Pero su voto no fue uno más: Jenkins votó en Ohio, el estado que guarda la llave de la Casa Blanca.

"Todos somos muy conscientes. En las últimas elecciones, como salió Ohio, salió el país", afirmó Jenkins, una mujer casada, de 44 años, madre de dos hijos, y uno de los millones de votantes que, por vivir en Ohio, decidirán quién será durante los próximos cuatro años el líder de la primera economía mundial y el comandante en jefe de la maquinaria militar más poderosa del planeta.

"Creo que cada ciudadano tiene que mirar la elección y decidir qué es lo mejor para ellos. Yo decidí según lo que creo que es mejor para mi familia", agregó.

En Estados Unidos, todos los senderos hacia la Casa Blanca pasan por Ohio. El estado de los castaños, como se lo conoce aquí, ofrece sólo 18 de los 270 votos electorales que Barack Obama y Mitt Romney necesitan para ganar, 11 menos que Florida, el más grande del puñado de estados en disputa donde se decidirá la elección.

Pero por las divisiones que dominan a Estados Unidos, la estrategia de ambos candidatos, y el color del que comienzan a teñirse los estados por los que ambos pelean -azul, los que se inclinan por el presidente, y rojo, los que se acercan al republicano-, Ohio se ha convertido en el gran botín de la elección presidencial. Casi nadie lo duda: quien gane Ohio, ganará la Casa Blanca.

Un repaso a la historia lo confirma: ningún republicano ha ganado una elección presidencial sin haber triunfado en Ohio, y, entre los demócratas, el único que lo logró fue John F. Kennedy, en 1960.

Desde que comenzó formalmente la campaña, luego de las convenciones partidarias, Obama y Romney visitaron Ohio más que cualquier otro estado.

Ambos le dedicaron especial atención esta semana, tras el último debate presidencial, y Obama volverá mañana junto a Bill Clinton a Youngstown, un bastión industrial demócrata, herido en las últimas décadas por el cierre de fábricas, y donde el rescate a la industria automotriz de Detroit, uno de los caballos de batalla del mandatario, ha traído alivio.

"Verlo a Obama venir acá a hablar es tan común que cuando le decís a alguien de ir, te dice, ah, si? bueno, no, mejor voy la semana próxima", bromeó Jason Perlman, director de Comunicaciones en Ohio de AFL-CIO, la federación de sindicatos más grande de Estados Unidos.

Los gremios son un componente crucial de la estrategia de los demócratas para quedarse con Ohio. El sindicalismo moviliza gente, financia avisos publicitarios, y provee miles de voluntarios para golpear puertas y hacer llamadas telefónicas.

En Columbus, la capital del estado, las oficinas de la AFL-CIO parecen un cuartel de campaña. Allí funciona un call center donde al menos una docena de voluntarios hacen llamadas todos los días.

En 2011, los sindicatos se organizaron para derrotar, en un referéndum, una iniciativa del gobernador republicano, John Kasich, que buscaba recortar el poder de negociación de los gremios estatales. Esa victoria energizó al movimiento obrero, y los motivó para trabajar a fondo en esta elección. Su principal tarea: elevar la participación, y contrarrestar, con un pulido trabajo de campo, los millones que han volcado los republicanos en el estado, donde la campaña sucia ha sumido en el hartazgo a la gente: en una hora de televisión es común ver una y otra vez la misma publicidad negativa.

"Tenemos los votos para ganar. Sólo hay que asegurarse que las personas vayan a votar", afirmó Perlman, sobre el desafío que desvela a los demócratas: que sus seguidores efectivamente voten. Los sindicatos prevén movilizar hasta 4000 voluntarios el día de la elección.

Las encuestas le otorgan en Ohio una ventaja a Obama, con una importante base de apoyo entre las mujeres y los votantes independientes. Romney, en cambio, aparece mejor posicionado entre los hombres..

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