El operativo de reelección de Giacomino fue tomado con seriedad, en una ciudad con problemas serios. Roberto Battaglino.
El operativo "intento de forzar la Carta Orgánica para lograr la reelección de Daniel Giacomino" ha sido tomado sin demasiada seriedad en la política cordobesa.
Lo que sí parecen serios son algunos episodios que están vinculados con el control y el poder de policía que debe ejercer la Municipalidad de la ciudad de Córdoba, que gobierna Giacomino, a quien le molesta mucho que le digan que antes de pensar en un hipotético segundo mandato debe concentrarse en el primero.
Algunos episodios vuelven a poner en el centro del debate los controles del municipio, un elemento que el intendente levanta como bandera de su gestión.
A la tragedia de la adolescente que murió en un accidente automovilístico de madrugada, con la acusación de un grupo de padres de que había boliches que funcionaban a horas que debían estar cerrados, se sumaron otros hechos.
Este diario reveló la semana pasada que de 500 locales de fiesta que funcionan cada fin de semana, sólo 60 están habilitados.
La Cámara de Comercio se sigue quejando por la proliferación en el centro de la ciudad de la venta ambulante sin control, que constituye un elemento más para poner a los comerciantes de la zona en desventaja.
Ferias sin autorización, como las que funcionan los fines de semana frente a la estación Rodríguez del Busto, volvieron a operar pese a que habían sido clausuradas.
El radicalismo de la Capital hizo el sábado un acto donde, además de la temeraria acción de arrojar bombas de estruendo en un local cerrado, según diversos testimonios había mucha más gente que la que permitía la capacidad del local. ¿Los partidos están eximidos de la obligación de pedir autorización municipal para hacer una concentración? Un comerciante gastronómico o del entretenimiento, que debe cumplir con una larga lista de requisitos para habilitar y hacer funcionar su local, debe sentir un dejo de indignación cuando un partido político con aspiraciones de gobernar la ciudad comete todo tipo de tropelías al hacer un acto, sin que se conozca hasta ahora que ha recibido la más mínima sanción.
Giacomino, sucesor de Luis Juez en el cargo, en el uso del lenguaje y en algunos estilos de gestión, dijo que a la gente le importaba "un pito" el debate sobre su reelección. ¿Habrá contratado alguna encuesta para ello? ¿Sabrá el intendente cuáles son las cosas que realmente le importan a la gente?


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