Fue presentado en la capital neuquina el 26º Festival Internacional de Cine Itinerante, que se realizará en Neuquén por primera vez inaugurando el ciclo del año, con la proyección de notables películas del circuito comercial y no comercial.
La organización es una producción en conjunto entre el Hotel del Comahue y el municipio capitalino. “Estamos haciendo un esfuerzo importantísimo entre lo público y lo privado para convertir a Neuquén en una ciudad más atractiva y con mayores ofertas”, destacó el Jefe Comunal.
El Gerente del Hotel del Comahue, Mario Marchioli, destacó las películas que se proyectarán, y las visitas que vendrán a Neuquén, como es el caso de dos referentes importantes, directores de cine, Mario Sábato y José Martínez Suárez.
Los filmes se proyectarán en el auditorio del Museo Nacional de Bellas Artes a partir del próximo jueves 22 de marzo.
La programación es la siguiente:
Jueves 22 de marzo
El Empleo: Corto Animado, hecho en nuestro país con mucho esmero y pasión. Fue realizado con animación tradicional, es decir, dibujo cuadro a cuadro. Ganador de premios Internacionales.
Aballay: Aballay era un gaucho mal llevado, resentido, ladrón, asesino. Pero a veces la imagen que devuelve un espejo hace que una persona se replantee toda su vida. En el caso de Aballay, ese espejo fue la mirada de un niño. Luego de matar salvajemente a un hombre, la mirada aterrorizada del hijo de su víctima le dio conciencia de su salvajismo, de su falta de humanidad. Y ese golpe llenó a Aballay de confusión, de horror por sí mismo. En ese estado, Aballay oyó hablar de los estilitas. Gente que, para alejarse de la tierra en que ha pecado, y acercarse a Dios, decidía hacer una particular penitencia: subirse a una columna, y no volver a bajarse de ahí por el resto de su vida. En el campo argentino del 1900 no había columnas. Entonces Aballay decidió no volver a bajar de su caballo. Pasan los años. Aballay cumple su promesa. No toca el suelo. No vuelve a asesinar, ni a robar. Hace rigurosa su penitencia. La gente empieza a hablar de “El Pobre”, de “El hombre-caballo”, y su imagen empieza a tomar ribetes legendarios. Se convierte, ante la mirada de la gente, en una especie de santo. Pero la mirada de ese niño no lo abandona, y él sabe que en cualquier momento lo va a buscar. Y lo va a encontrar.
Viernes 23 de marzo
Ernesto Sabato, mi padre: La vida del notable escritor argentino Ernesto Sábato vista y narrada por el director cinematográfico que más lo conoce: su hijo. Con material inédito o muy poco conocido, fragmentos de filmaciones familiares rodadas en 8 mm , fotografías, videos y filmes realizados por Mario Sábato, desde 1962 hasta 2008, se recorren los senderos íntimos de uno de los argentinos más conocidos en el mundo.
Sábado 24 de marzo
Sinsabor: Cuando era niño, su abuela le confió a Aldo un secreto: “La comida toma el gusto de las personas”. A los 37 años, el tímido Aldo está silenciosamente enamorado de Victoria, su compañera de trabajo, que es la llave para abrir su propio mundo, por lo que está decidido a conquistarla. Como en la preparación de un plato, Aldo seguirá uno a uno los pasos de la receta de su declaración.
Un cuento Chino: Relata la convivencia entre Roberto y un inmigrante oriental recién llegado a Buenos Aires en busca de un tío, único familiar que tiene vivo. Hasta este fortuito encuentro, la vida de Roberto se hallaba detenida a causa de un duro revés del destino, atendiendo su ferretería de barrio y atrincherado en la soledad de su hogar. Ganadora del Premio Goya 2012 como mejor película.
Domingo 25 de marzo
Cortos de Luz: Una tarde se encuentran cinco pacientes en la sala de espera de un consultorio, y de repente se corta la luz. Lo que los lleva a entablar una conversación que se inicia con comentarios triviales, volviéndose más intimista a medida que pasa el tiempo. Pero, tan imprevistamente como desapareció, la luz vuelve. Y los cinco pacientes vuelven a la realidad y a la compostura.
Dulce de Leche: (Premio Movie City a la mejor película argentina dentro del 26º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata) Lo primero que viene a la cabeza es, por supuesto, Melody, el emocionante e indeleble relato de amor preadolescente y prohibido que cuarenta años después se mantiene inoxidable, aunque cambiando las afueras de Londres por una localidad alejada del caos porteño. Luis y Anita se conocen un poco casualmente, y en nada de tiempo su relación crece con la misma naturalidad del dulce de leche casero que comparten directamente de los delicados dedos de ella. El de ellos es un mundo propio casi perfecto, y un romance a prueba de todo, capaz de romper amistades e inspirar las traiciones más bajas; y el melodrama anunciado no se hace esperar. Con inocencia pero sin falsa ingenuidad, con determinación pero sin cinismo, la película de Galperin apuesta al relato de iniciación más clásico, apoyándose en la sensualidad incandescente de ella, y en la perfecta espontaneidad de ambos, que le ponen el cuerpo a las escenas de sexo y a los besos adolescentes mejor, más sensible y más cálidamente filmados del cine local contemporáneo.



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