Corrían los primeros meses del año 2008, y el todavía flamante Intendente Caffaro anunciaba con fondos provinciales la construccion de la “Oficina del Vecino”, consistente en una mampara de vidrio de apertura automática, y dos mostradores en el hall de entradas atendido por bellas señoritas que repartían folletos, bajo la supervisión de tecnócratas foraneos .
En la foto superior se ve la puerta cerrada de lo que el año pasado eran dependencias de “Relaciones con la Comunidad” como extensión de la “Oficina del Vecino”.
Ese lugar era frecuentado por personas provenientes de los populosos barrios de la ciudad, que solicitaban un desagote de pozo, una recoleccion de ramas o el entoscado de una calle.
Eso no existe más, y si usted quiere ser atendido por algun funcionario de Gobierno o por el mismo Intendente, deberá sufrir la consabida amansadora en el pasillo externo, debidamente monitoreado por las “Cámaras” de seguridad con las que el Intendente se protege a sí mismo.
Además, existen en el Palacio agentes de vigilancia privada, y cuando se prevee algun conflicto con los propios trabajadores o con grupos de vecinos, tambien hay policías y agentes de la DPU.
La Secretaría Privada, donde se apilan empleados y familiares de funcionarios, mientras tanto triplicó el número de sus metros cuadrados, lo que simboliza perfectamente a una gestion donde lo “Privado” , -y secreto-, ocupa mas espacio que lo comunitario.
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