El lujoso VW Vento adquirido por el Estado para el ministro de Salud cuesta un total de 128 mil pesos, más de la mitad del valor de una ambulancia de última generación. Un médico de hospital público debe trabajar más de cuatro años, usando íntegro su sueldo, para comprarlo.
La mecha que encendió el fuego apareció el último miércoles, donde el ministro fue citado a la Comisión de Salud del Senado. La interpelación tuvo que ser suspendida luego del escandalete protagonizado por Behler y por el senador radical Armando Camerucci a raíz, justamente, de los reproches que le hiciera el legislador por la compra de este auto. El funcionario decidió abandonar airado la reunión.
El VW Vento es un automóvil de alta gama y de gran potencia. El modelo comprado por esta cartera cuenta con 160 CV y novedosas medidas de seguridad, como ocho airbags, tanto en las zonas laterales como frontales y en la parte superior, a la altura de la cabeza. También posee control de tracción y de estabilidad y frenos ABS.
En un principio no tendría nada de malo que un funcionario se movilice de manera confortable, rápida y segura. Sin embargo, el contexto en que aparece la novedad no es de los mejores.
La situación de la salud en Mendoza es delicada. Días atrás, organizaciones sociales tuvieron que tomar el Concejo Deliberante de Lavalle por la muerte de un bebé debido a la falta médicos y equipamiento básico en el centro de salud de Costa de Araujo.
Además hay serios cuestionamientos a recientes inauguraciones de hospitales (como el Ramón Carrillo de Las Heras) o a nuevas áreas de tratamiento médico en algunos nosocomios (como el sector cardiovascular del Hospital Notti) por denuncias que hablan de falta de insumos o equipos o de mobiliarios que supuestamente no son adquiridos sino traídos de otros hospitales.
A esto se le suma la recorrida que hiciera Behler esta semana por algunos centros de salud, a los que el mismo ministro dejó sorprendido por su precariedad.
Lo que podría hacerse con la plata del Vento
El Vento fue comprado en casi 130 mil pesos, con los que se puede equipar varias de esas postas sanitarias y contratar personal necesario para la atención primaria en esos lugares, algo que escasea en los últimos tiempos.
Con ese dinero también puede repararse un tomógrafo, la cifra significa más de la mitad del valor de una ambulancia de última generación con dos años de antigúedad (valuada en más 230 mil pesos), o bien arreglar las unidades vetustas ya existentes.
Pero quizás el dato más revelador que desnuda la magnitud del asunto es que un médico, que recién ingresa a trabajar en un hospital público, con un sueldo de bolsillo de alrededor de 2.500 pesos mensuales, debería ahorrar por más de cuatro años y tres meses para comprarse el auto del ministro. Aunque eso sí: utilizando la totalidad de su salario, prescindiendo obviamente de usarlo diariamente para vivir.
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