En los ensayos de la estudiantina también habrá control para evitar el consumo de alcohol. El operativo se divide en dos fases: primero la preventiva y de concientización y la segunda es la ejecutiva en las noches de desfile.
De acuerdo con Montero, el operativo se divide en sectores con dos principales “filtros” que se ubican: el primero en la bajada por la calle Alfonso De Arrechea, y el segundo en el acceso a la costanera por la avenida Roca.
En estos principales “filtros” se realiza el control y cacheo para evitar el ingreso de personas alcoholizadas, con bebidas alcohólicas y con elementos contundentes que puedan llegar a afectar a la seguridad.
Los 1100 metros de costanera afectados al desfile y las zonas aledañas se dividen en siete sectores; los cinco primeros desde los ingresos ingresos hasta cada uno de los palcos y el sector seis y siete comprende la zona de Aguacates y Villa Sarita.
El ingreso a la zona del desfile sólo se puede realizar por alguno de los “filtros”, ya que las escalinatas y otros lugares permanecen cerrados.
En todo el radio afectado por la realización de la Estudiantina se prohíbe el expendio y consumo de bebidas alcohólicas. Según Montero, en la fase de prevención se notifica a los comerciantes sobre las normativas vigentes y se advierte que las sanciones serán muchos mayores que el monto que pueden obtener como ganancia con la venta de una botella de alcohol. “En los últimos años no hubo inconvenientes con los comerciantes, que en general se ajustaron a las normas”, recordó Montero.
Asimismo indicó que sí se tuvo que reforzar la seguridad en la bajada de calle Moritán. “Allí se tuvo que disponer de personal fijo porque se juntaban los jóvenes para ingerir bebidas alcohólicas y es un sector apartado, pero extremadamente peligroso, porque es alto y los chicos pueden perder el equilibrio y se puede producir un accidente”.
Los integrantes de APES esta semana tendrán una reunión con la Policía, para interiorizarse de todo lo que involucra la seguridad.
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