Todas las propuestas en un solo escenario

La UNC puso en el atril a los aspirantes, que brindaron microexposiciones sobre diversas temáticas. Poca pimienta, pero un balance muy positivo.
Parece la ONU pero es el Pabellón Argentina, donde los candidatos expusieron brevemente sus propuestas.

“La democracia es un ejercicio cotidiano y por consiguiente implica un compromiso social que se acrecienta en el momento estar frente al proceso de las elecciones”.

La introducción de César Tcach, un gran politicólogo en un raro rol de conductor de TV, fue una buena declaración de las motivaciones del debate de anoche en el Pabellón Argentina, y también pareció marcar ese buen clima de respeto en el que se desarrolló la exposición.

Tres bloques temáticos, en los que expusieron sobre ciudadanía y seguridad, políticas ambientales y recursos naturales, y políticas sociales, educación y salud, fueron los ejes de un debate sin demasiados sobresaltos.

La gran mayoría coincidió en una fuerte presencia y participación del estado. Naturalmente, José Manuel De la Sota defendiendo y recordando lo ya hecho, y el resto señalando los errores y lo que faltó por hacer.

Llamó la atención una fuerte presencia discursiva de Eduardo Salas, denunciando connivencia entre las fuerzas mayoritarias para la aprobación de la ley de bosques. A su manera también lo hizo Jorge “El Mesías” Agüero, prometiendo nada menos que la construcción de 300 mil casas, y desnutrición y desempleo cero.

Acostumbrado a los debates parlamentarios, la voz de Oscar Aguad también resultó sólida, con gran manejo de los tiempos para nunca pisar la chicharra y cerrar ideas a tiempo. Le alcanzó para esbozar bien sus ideas para educación.

Quizás se esperó algo más de Luis Juez, rutilante en los debates de años anteriores, pero anoche muy encorsetado por el corralito de 80 segundos. Recién pudo soltarse cuando habló del “impuesto a la corrupción”.

Sobre el cierre casi todos los candidatos se reservaron un tramo para recordarle a sus electores el lugar de la boleta única donde deberán marcar la cruz, quizás a sabiendas del desconcierto de buena parte de la población.

Faltazo. La noche hubiera sido redondita de haber estado presente la candidata Raquel Villena.

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Apostillas.

El Mesías, todo un personaje

Le sonó el celular ni bien arrancó el debate: “¿Qué estas viendo hermano?”, le dijo al que lo llamaba Jorge Agüero. Desde allí, todo fue una sucesión de intervenciones muy particulares. Desde no respetar un tópico e insistir con sus casas, hasta los pisos de porcelanato y las fábricas estatales. Todo un personaje.

Delich llevó su propio botellón

Cuando le tocó hablar de su propuesta para superar la crisis hídrica, Francisco Delich no lo dudó y puso sobre su atril una poco atractiva botella de plástico llena de agua turbia para demostrar la calidad del vital líquido. Parece que a “Pancho” le gustó el botellón, ya que lo acompañó en el resto de su exposición.

El timing de Eduardo Salas

De los 11 candidatos que ayer expusieron en la UNC, el representante de la izquierda fue el que demostró el mejor timing para ocupar por completo sus tiempos de oratoria, culminando siempre sus exposiciones al borde de la chicharra. El resto de los postulantes la mayoría de las veces terminaba gesticulando sus propuestas con el micrófono cerrado.

Ey, no se olviden de Fernández

Al final del segundo bloque, el moderador del debate, el correcto César Tcach, cerró la ronda de exposiciones enviando la transmisión a una pausa publicitaria. Pero antes de que llegara la pauta, uno de los postulantes protestó al aire porque se olvidaban de él. “Ey, ey, falto yo...”, protestó Eduardo Fernández, y se ganó su merecido tiempo.

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