Al desear un venturoso 2013 a todos los formoseños, el vicegobernador Floro Bogado destacó que en las fiestas cristianas de fin de año vivimos el júbilo que emerge del sentimiento gratificante de haber vivido un ciclo más que, afortunadamente, pudo ser de muchos logros y realizaciones.
Consideró que “para ello es indispensable abrir el nuevo año mirando al futuro con optimismo y esperanza, para seguir profundizando el camino del desarrollo económico, que nos incluya a todos sin excepción y disemine a lo largo y ancho de nuestra geografía a la justicia social”.
Admitió, al respecto, que como consecuencia del crecimiento y la evolución del hombre, siempre quedarán temas pendientes, pero sostuvo que cada vez que el pueblo decide su destino en democracia y en paz, estará alejando los fantasmas que agitan los profetas del odio y acercando con el bien común, la felicidad del conjunto.
Sostuvo que sombríos nubarrones siguen avanzando amenazantes en el cielo de la humanidad. Provienen de las potencias del siglo XX: Estados Unidos y la Unión Europea pero parecen querer globalizar sus nefastas consecuencias.
“De allí la importancia de trabajar codo a codo, hermanados y solidarios, con la esperanza de seguir defendiendo los logros obtenidos para que nadie quede rezagado en el camino, promoviendo la participación activa del conjunto, en la certeza que en el cielo formoseño y argentino hay lugar para todas las estrellas y no es necesario eclipsar a ninguna”, señaló.
Estimó importante fomentar con auténtico amor cristiano una ética común de solidaridad que permita reducir la brecha entre ricos y pobres, a nivel de las comunidades local, provincial, nacional, continental y mundial, para disipar las nieblas del egoísmo y la injusticia y restringir sus derivaciones que alimentan el manantial de las discordias.
“De esa manera –recalcó- seguimos hilvanando sigilosamente la unidad iberoamericana legada por nuestros mayores como signo de fortaleza indestructible de la autodeterminación que se nutre del amor fraterno y solidario de nuestros pueblos. En nuestras fronteras como fuera de ellas, con los hermanos de nuestra nación, seguiremos apostando a los bloques regionales y continental para marchar juntos hacia una universalización más justa y equitativa”.
“El objetivo central no es otro que permitir la participación de toda la humanidad en los bienes del mundo que fueron recibidos de Dios como herencia común, porque si lo logramos, la felicidad y la paz vendrán por añadidura y entonces sí será factible cimentar la civilización del amor en un mundo de hermanos”, remarcó el presidente nato de la Legislatura, Floro Bogado.

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