"Toda la ofensiva mediática opositora pre-programó a los manifestantes del cacerolazo"

"Toda la ofensiva mediática opositora pre-programó a los manifestantes del cacerolazo"
Roberto Follari, uno de los pensadores más prestigiosos de la provincia, analiza el momento política actual en la región. El neopopulismo, los medios, el kirchnerismo y las diferencias con el gobierno mendocino.

Roberto Follari es uno de los más destacados pensadores de Mendoza, cuyas teorías atravesaron, hace años, las fronteras para ser objeto de estudio, aplauso y galardón en diferentes países de habla hispana.

Filósofo, Epistemólogo, docente de la UNCuyo y miembro de Carta Abierta Mendoza (colectivo de intelectuales comprometido políticamente con el kirchnerismo), recibió este lunes una mención especial en el Premio Nacional del Libro con su ensayo "Alternativa Neopopulista. El reto latinoamericano al republicanismo liberal" (publicado en el 2010).

Allí, Follari analiza el concepto de democracia, y resignifica la izquierda y la derecha en el siglo XXI, a partir de los nuevos procesos políticos y sociales en América Latina.

En diálogo con este diario, Follari explica por qué nuestro país vive en un auge neopopulista y advierte sus ventajas y perjuicios; cuenta por qué se hace inevitable la toma de postura política en estos tiempos y analiza duramente los cacerolazos anti K. Pero también se anima, como pocos, a criticar aspectos del gobierno nacional y los "conservadurismos" de la gestión local.

¿Qué plantea su libro, en líneas generales?

Plantea que gobiernos como el de Correa, el de Chávez, el de Evo y el de Néstor/Cristina (con las diferencias propias en cada país) son la forma más alta de democracia, en tanto garantizan la libertad a la vez que expanden la inclusión social.-

¿Por qué tuvo la necesidad de plantear al neopopulismo como "la alternativa"?

Es que la vulgata de sentido común -expresada en el "pensamiento monosilábico" de cierta clase media concuerda con una politología liberal y chirle, que llama "democracia" a un procedimentalismo de los buenos modales y el no-conflicto. Gobiernos, como el argentino, que no buscan el conflicto ni lo producen; pero sí lo hacen visible, pues al incluir a los sectores populares, se hace patente su conflicto de intereses con los más poderosos. Antes, el racismo de las derechas estaba feliz en la tranquilidad de un mundo sólo para los de arriba, en tanto estos sectores sociales más pobres habían sido invisibilizados por completo.

¿Estamos, cree usted, frente a un gobierno de tales características?

Ciertamente. Es un gobierno que apuesta a la presencia popular en la calle, que tiene un liderazgo personal, que vehiculiza una fuerte carga simbólica, y que basa su legitimidad en los sectores populares y en una parte de los sectores medios, aquella que ha elegido lo popular como proyecto político. También es destacable, en ese sentido, su defensa de los Derechos Humanos, en el juzgamiento de los crímenes del pasado tanto como en el actual no reprimir la protesta social, aún la que es rotundamente anti-gubernista.

El neopopulismo, ¿en qué se diferencia del populismo clásico?

El neopopulismo retoma del populismo clásico su apelación a la movilización de masas, y el peso decisionista en el Ejecutivo; es decir, la fuerza de la política para imponerse por sobre poderes que nadie eligió y nadie vigila (multinacionales, geoestrategia imperial, medios de comunicación hegemónicos, etc.). Se diferencia en una mayor atención a las libertades y los derechos civiles, y en una ideología más cercana a las reivindicaciones de la izquierda.

¿Cuáles son las ventajas y los perjuicios de este modelo?

Las ventajas tienen que ver con total libertad para protestar y para la prensa; una mejora enorme de la situación macroeconómica (negociación que permitió disminuir la deuda externa); planes inclusivos para los más humildes, como la Asignación por Hijo (que exige mandar a los chicos a la escuela y vacunarlos); integración latinoamericana (UNASUR); independencia ante los grandes poderes mundiales (como la defensa de Malvinas, o el rechazo a fondos buitres); aumento de beneficiarios de jubilaciones, disminución de pobreza, indigencia y desocupación, entre otros rubros. Una desventaja, puede ser que el liderazgo personal siempre se hace difícil de reemplazar. ¿Qué hubiera pasado si Néstor Kirchner moría siendo presidente?

¿El neopopulismo exige una toma de partido?

Por supuesto que en toda situación hay lugar para los grises y los matices; pero en política cuando uno acuerda en un 90% con un gobierno, no lo apoya en un 90%; lo apoya totalmente. De esta manera, es difícil no tomar partido cuando se produce cierto margen de polarización, que hoy las oposiciones -que no son una sola, ni piensan todas igual- fogonean hasta el exceso.

¿Y cuál ese 10% en el que usted no está de acuerdo con este gobierno?

La política del gobierno aún no ha enfrentado la cuestión de la megaminería; si bien hay una crítica ambiental a veces interesada y unilateral (que no da alternativa alguna de desarrollo, cerrando camino a cualquier extracción o industrialización viables), es cierto que la desastrosa ley Menem ya debiera haberse cambiado. También la capacidad de comunicación del gobierno no es óptima. Hay logros enormes que no se explican o publicitan lo suficiente. Pasó con el control del dólar o con el impuesto sobre el salario, o con la extraordinaria Ley de salud mental, que no se conoce.

El Gobierno provincial... ¿qué tan lejos está de este modelo neopopulista?

El gobierno de Jaque nunca dejó de apoyar al gobierno nacional en cuestiones como la 125, pero en lo local fue casi las antípodas. En el gobierno de Pérez, algunas áreas se han quedado en esas políticas conservadoras (Aranda, que en verdad es cercano a Carlos Ciurca); pero otras (por ejemplo, Educación o Desarrollo Social) son mayoritariamente afines al gobierno nacional, así como lo son muchos discursos y actitudes del actual gobernador.

Carta Abierta toma una posición política muy clara a favor de este Gobierno, ¿Qué rol juega el intelectual involucrado ideológicamente con una gestión?

El intelectual puede permitirse hablar desde más distancia que la que caracteriza a los políticos. Hablar sin interés inmediato. Carta Abierta se enorgullece de que habla con toda libertad, pues no recibimos un peso del gobierno, ni le debemos ninguna subordinación. Tampoco queremos cargos. Apoyamos por convicción, y no apoyamos cuando no corresponde. Por ejemplo, queremos el protocolo por aborto no punible, a diferencia del ministro de Salud provincial.

¿Qué lectura hace de los últimos dos cacerolazos?

Es bueno que quien quiera se manifieste; es un derecho que no otorga el gobierno, pero sí que el gobierno garantiza. Lo cual no es nada obvio, en un país donde el cacerolazo del 2001 dejó -por parte del gobierno de De la Rúa- 35 muertos en una sola tarde, con una represión brutal. No es bueno, en cambio, que haya consignas antidemocráticas que piden la muerte o la ida de la presidenta, o que se diga insólitamente que estamos en dictadura, justo en un país en que una dictadura sangrienta dejó miles de muertos, exilados, presos, asesinados, torturados, echados del trabajo, perseguidos. Quienes se manifestaron no se creen influenciados por nadie y suponen actuar libremente, pero es notorio por lo que dicen, que están altamente pre-programados por TN, Clarín y toda la ofensiva mediática opositora.

¿El neopopulismo tiene un ciclo necesario, como ha ocurrido con otros procesos políticos en Latinoamérica? Y, en ese caso, ¿está en plena evolución o hay indicios de caducidad?

Eso no lo sabemos, Hegel decía que no hay concepto sobre el futuro. En todo caso, está claro que si el ciclo de alguno de estos gobiernos finaliza, ya nada será igual; es difícil que pueda volverse a la exclusión, la represión, la quita de derechos o el libre mercado salvaje y la subordinación a los organismos internacionales (FMI, Banco Mundial), sin que la sociedad muestre que ya no está dispuesta a un retroceso frontal de lo obtenido.

El 7D, ¿qué representa para usted, más acá y más allá (social y políticamente) de la Ley de Medios?

Las pretensiones de Clarín de que se ataca a la libertad de prensa son burdas: en ningún país en que no hay libertad, se puede decir por los grandes medios que no la hay: acá sí se puede, una y mil veces. Por un lado, esta es una ley de la democracia, no del gobierno; fue votada por múltiples grupos sociales y políticos. Segundo, es una ley en ejercicio; no cabe seguir discutiéndola como algunos pretenden, hay que cumplirla, y quien no lo hace va contra la legalidad vigente. Tercero, esta no fue una ley contra Clarín; es una ley que limita a todos los que tengan muchas licencias, y son más de veinte grupos en Argentina. Eso sí, Clarín -por ahora- es el único que se ha declarado en rebeldía contra la ley.

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