En un túnel sin salida

Después de ocho meses de rispideces, la incapacidad política de los actores que se trenzaron en un conflicto absolutamente inútil llegó a un punto tal que la propia gestión del subterráneo de Buenos Aires no tiene solución a la vista.
Subtes. Nadie se hace cargo de su financiación. Nadie se hace cargo de la negociación paritaria con los trabajadores. Nadie se hace cargo de las inversiones. Nadie se hace cargo de las penurias de los usuarios. Nadie se hace cargo de nada. Esta parece ser la desafortunada síntesis del conflicto, siempre latente, a ocho meses de su comienzo.

UNA RECAUDACIÓN NADA DESPRECIABLE

Si este cronista –que alguna vez aprobó milagrosamente Matemáticas– toma en cuenta las cifras que baraja el propio vocero de Metrovías, cuando el boleto valía 1,10 peso, la recaudación sumaba alrededor de 1.300.000 pesos por día, sólo por este rubro. Pero, tras el aumento a 2,50 pesos, la suma atesorada trepó dramáticamente al doble.

Aunque el volumen de pasajeros transportados diariamente haya descendido de 1.200.000 a 900.000, con el boleto en 2,50 pesos, la recaudación llegó a los 2.250.000 pesos diarios.

Tomando en cuenta todo el mes, este último costo sumaría una cifra mensual de 67.500.000 pesos, aproximadamente. Según el vocero de Metrovías, Mariano Gibaut, los costos mensuales por salarios y operación del servicio suman unos 120 millones de pesos, a lo que habría que sumar otros negocios, como el alquiler de locales, la publicidad y el rubro de telefonía móvil y otras señales.

Gibaut aseguró que el concesionario “no se puede financiar solamente con la tarifa”, a la vez que responsabilizó al Gobierno de la Ciudad por el déficit que alega sufrir la empresa.

El funcionario de Metrovías advirtió que “en el esquema actual, sin subsidios no puede funcionar el subte” y sostuvo que por más que se sumen los negocios colaterales, “no se llega a cubrir los costos”. Además, Gibaut declaró que “todavía está pendiente que el Gobierno de la Ciudad cancele su parte de la deuda en concepto de subsidios acordados en el acta, que a la fecha asciende a más de 150 millones de pesos”.

Con respecto a un nuevo tarifazo, Gibaut expresó que “la situación es bien complicada”, porque “si aumentamos el boleto, estamos en el mismo problema de antes”, en referencia a la disminución de la cantidad de pasajeros que sufrió el subterráneo cuando la tarifa pasó de 1,10 a 2,50 pesos.

El empresario reiteró luego que aún espera que “el Gobierno de la Ciudad cancele su parte de la deuda, ya que “la situación es bien complicada”.

“Desde la suspensión del traspaso del subte, la empresa viene atravesando un déficit que se redujo con la decisión de la jueza Patricia López Vergara de liberar los aportes del Gobierno nacional por 123 millones de pesos”, se quejó Gibaut, quien señaló que con el ingreso de ese dinero “se pagan sueldos y comenzamos el proceso de reincorporación de las 20 formaciones que sacamos por problemas de financiamiento”.

El regreso de las formaciones al servicio se realizará en tres etapas y recién se completará a fin de año, detalló el jefe de prensa de Metrovías.

Sobre el desenlace del conflicto, por otro lado, Gibaut ofreció un comentario inquietante: “No tenemos posibilidad de resolver la situación de fondo”, declaró en relación al traspaso definitivo del subte a la Ciudad.

PICCARDO: "SIN SUBSIDIOS, EL SUBTE VALE 6 PESOS"

Para agregarle picante a una situación que ya tiene bastante, Juan Pablo Piccardo, presidente de Subterráneos de Buenos Aires Sociedad del Estado (Sbase), en diálogo con Noticias Urbanas planteó que el costo del servicio debería ser de 6 pesos.

En cuanto a la situación del traspaso, planteó que aún no fue concretado realmente, porque “en primer lugar, es necesario recordar que el acuerdo debe ser rubricado por ambas partes y debe ser luego refrendado por la Legislatura”.

“En segundo lugar –continuó el funcionario– nosotros hemos inspeccionado las seis líneas y hemos comprobado que están en estado crítico, lo que resulta un grave peligro para los usuarios”.

Este estado, según Piccardo, se debe a tres razones. “La primera es por la desinversión que sufrió el subte durante muchos años; la segunda es que el retiro de las unidades provocó una demora en el servicio, que hace que existan grandes amontonamientos y largas esperas entre la partida y la llegada de las formaciones, y la tercera es que tenemos uno de los servicios más ineficientes del mundo, con el doble del personal que se necesita para trabajar”.

Las culpas habría que repartirlas, para Piccardo, entre “la empresa Metrovías, el Gobierno nacional y los metrodelegados, que tienen el récord de conflictividad”.

Alguna vez el funcionario acusó a los gremialistas de ejercer una suerte de “salvajismo gremial”.

Para el funcionario, “hay que retomar el camino de la inversión para mejorar la calidad del servicio, porque no hay otra manera de hacerlo”.

Finalmente, Piccardo planteó que “si no hay subsidios, la tarifa debería ser de 6 pesos. Desde el año pasado, los costos subieron más de un 25 por ciento y habría que ver cuánto más pueden elevarse en el futuro”.

GRINDETTI: "NO TENEMOS NADA QUE VER"

El ministro de Hacienda porteño, Néstor Grindetti –quien además es uno de los hombres de confianza del Jefe de Gobierno, Mauricio Macri–, declaró que “el que maneja el subte es el Gobierno nacional. El contrato es entre Metrovías y el Gobierno nacional, nosotros no tenemos capacidad regulatoria sobre el sistema”.

El funcionario volvió a declarar que “como no agregamos partida para subtes, tampoco lo hicimos para colectivos, porque no tenemos nada que ver”. Al igual que Piccardo, se desmarcó sobre el hecho de haber firmado un acta de traspaso con el Gobierno nacional, alegando que “para la transferencia, tiene que haber una previa aprobación de la Legislatura”.

Sobre este tema, Grindetti aclaró que “hubo un acta firmada en enero pasado, que marcaba un camino hacia la transferencia, con un proceso de análisis técnico y financiero. Eso tenía que ser ratificado por la Legislatura, por lo que no hubo acuerdo definitivo”.

Luego el ministro declaró que “en ese proceso, el Gobierno nacional empezó a poner palos en la rueda; sacó a la Policía de los subtes, por ejemplo, y nunca llegó a concretarse el acuerdo”. De todos modos, Grindetti dejo una puerta abierta, aclarando que “siempre estuvimos dispuestos a sentarnos a conversar. Pero cuando uno conversa busca un punto de acuerdo”.

PIANELLI: "METROVÍAS PROVOCARÁ OTRA CRISIS ANTES DE FIN DE AÑO"

El secretario general de la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro (Agtsyp), Roberto Pianelli, advirtió que la crisis del subte volverá a “explotar antes de fin de año”, potenciada por la empresa Metrovías, que para entonces dejará de recibir los subsidios del Gobierno nacional.

“La empresa buscará crear un clima de conflictividad social y lo hará con nosotros, los trabajadores, porque no va a soportar no recibir los 30 millones que hoy le entrega por mes el Estado, y este conflicto será más grave que la medida anterior, que duró diez días”, anticipó el sindicalista.

En ese escenario de conflictividad, el secretario general de la Agtsyp anticipó que la empresa alegará que no puede “pagar salarios, que tiene excesos de personal o sacar formaciones, cosas que ya hicieron”.

En ese contexto, el dirigente gremial cuestionó al Gobierno de la Ciudad por no tener en su proyecto de Presupuesto 2013 ningún tipo de subsidio al subte y calificó la situación como “aberrante”.

“Habría que googlear y ver que no debe existir ninguna ciudad en el mundo que tenga transporte público y que no tenga una partida destinada para ayudarlo. Es increíble”, manifestó Pianelli.

Sobre la intención del Jefe de Gobierno porteño de llevar el valor del pasaje del subte a 4 pesos o más, porque si no no es “operativo”, Pianelli desmintió esa posición y hasta aseveró que el subte siempre fue “rentable”.

“El tema es que Metrovías hace figurar 100 millones mensuales de pérdidas, pero estos son parte de un negociado con otras empresas fantasma que pertenecen al mismo grupo, además de la evasión que realizan y que los trabajadores hemos denunciado”, afirmó el dirigente.

Luego sostuvo que otros de los temas que generan estas “pérdidas” son las altos salarios de los directivos que ya en 2004 “estaban entre 40 y 60 mil pesos mensuales, más lo dividendos que generarán en la bolsa”.

De todos modos, Pianelli anticipó a Noticias Urbanas que “el jueves 27 de septiembre vamos a publicar un comunicado en el que vamos a mostrar nuestra preocupación por la situación del conflicto y porque la Ciudad no prevé ninguna partida de dinero en el Presupuesto de 2013”.

El sindicalista informó que además la Agtsyp enviará una carta a todos los presidentes de los bloques legislativos, en la cual informarán sobre las perspectivas del conflicto y solicitarán que incluyan una partida de dinero para financiar el servicio subterráneo.

“Por ahora no hay ningún paro previsto, aunque la paritaria aún sigue abierta. Hasta el momento cerramos un aumento del 23 por ciento para 2012, pero quedaron pendientes algunos puntos relacionados, en especial con las condiciones de trabajo. Además pedimos –entre otras cosas– que se incluya en el convenio la extensión de la licencia por enfermedad grave en seis meses más y agregar a las razones por las que puede tomar licencia el personal un día por adopción y un día por fallecimiento de un familiar directo”.

UNA SALIDA OBTURADA

Hubo una mediocre película de suspenso norteamericana en la que actuaba Sylvester Stallone, en la que lideraba a un grupo de hombres y mujeres que, atrapados en un subterráneo suburbano buscaban desesperadamente una salida. Cuando la encontraron, esta estaba obstruida o por inesperadas inundaciones o por repentinas explosiones, lo que convocaba a los damnificados a una épica de esfuerzos sobrehumanos cada vez mayores.

Finalmente, el heroico líder conducía a los que habían quedado con vida a la anhelada salvación. No hay épica si no hay sobrevivientes, porque ¿quién hablaría de los héroes, si no?

La crisis del subterráneo encontró hasta ahora similares obstáculos, aunque en esta ocasión estos fueron provocados por las miserias de la política, por las arbitrariedades de los bandos en pugna o por la intransigencia de los que toman las decisiones.

Lo único seguro, hasta ahora, es que no existen sino obstáculos para encontrar las soluciones que destraben el conflicto en el que los rehenes son los pasajeros y los trabajadores del subterráneo. Lo que es imprevisible hasta ahora es conocer quién será el émulo del musculoso Stallone, el que lleve a los luchadores a encontrarse con la luz al final del túnel.

Comentá la nota