Las nuevas tarjetas del transporte público no comenzaron a funcionar –saldrán a la venta el lunes- y ya hay diferencias por su costo al público entre el Municipio y los empresarios del sector: el martes, la cámara que agrupa a los concesionarios estimó un precio de seis pesos, pero ayer el gobierno comunal negó que se haya llegado a un acuerdo sobre el monto.
Aclaró que si en algún momento ingresa una petición “deberá atravesar todas las evaluaciones pertinentes y luego, si corresponde, deberá también obtener las aprobaciones de todos los organismos que correspondan”.
“En cualquier caso, el estado municipal considerará las obligaciones emergentes del pliego de bases y condiciones que regula la prestación de servicio y la seriedad y razonabilidad que pudieran tener las solicitudes que eventualmente se presenten”, agregó.
Las tarjetas por aproximación convivirán durante un año con las magnéticas, que una vez transcurrido ese período desaparecerán. Los empresarios quieren que la opción de pago sean las monederas, un sistema que el Concejo Deliberante nunca autorizó.
El compromiso de las concesionarias fue que habilitarían 80 bocas de expendio y recarga de tarjetas por aproximación, a las que definieron como un mecanismo de pago del boleto “ágil y seguro”. También prometieron llegar a 280 lugares de venta.
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