Mientras el principal distribuidor dice que el fraccionador prefiere exportar y por eso envía menos garrafas, Defensa al Consumidor afirma que hay una especulación.
Mientras tanto, y en medio de este tironeo, San Juan intenta una estrategia en la Nación para salir del apuro de la falta de gas: que se aumente el cupo establecido de garrafas a vender en la provincia, dado que, aseguran, es menor al necesario (ver aparte).
Desde 2008, cuando empezó oficialmente el Plan Nacional Garrafas para Todos (al que adhirieron 16 provincias, entre ellas San Juan), se fijó oficialmente un cupo de venta de garrafas por provincia, que sería subsidiado por el Gobierno Nacional para garantizar el suministro de gas contra el creciente precio internacional que amenazaba al mercado interno. Para ello, se pidió a las fraccionadoras que denunciaran la cantidad de garrafas que vendían en cada provincia por año. "La presunción -dijo Ana López de Herrera, directora de Defensa al Consumidor- es que no denunciaron el consumo real y el cupo se fijó por debajo de la demanda, especulando con que podrían venderlo a precio extra cupo, cuando se terminara el gas del cupo".
Pero desde la distribuidora Nalux, que maneja el 60% de este mercado en San Juan y que le compra a la fraccionadora TotalGaz, dijeron que están recibiendo un 45% menos de garrafas que el año pasado y que esa es la razón del desabastecimiento. Aseguraron que TotalGaz les está vendiendo mucho menos que el invierno pasado porque prefiere exportar las garrafas, lo cual es mucho mejor negocio. Lo que no dijeron es que esta modalidad implicaría no respetar el acuerdo de Garrafa para Todos, lo cual convertiría a la fraccionadora en pasible de sanciones por parte de la Secretaría de Energía de la Nación. Al respecto, Ana María López dijo que esto no es así porque TotalGaz no está vendiendo menos que antes, sino que mintió cuando se firmó el acuerdo hace 2 años.
Desde Nalux también señalaron que la demanda aumentó considerablemente, creen que por la gran cantidad de nuevos barrios entregados, que permitieron que un sector de la población que antes utilizaba leña, ahora esté demandando garrafas. Otro porcentaje del aumento lo atribuyeron al hecho de que, al haber bajado el precio de la garrafa por el subsidio nacional, se consuma más que antes.
Los comercios minoristas reflejan otra consecuencia del desabastecimiento: el aumento del precio de la garrafa a consumidor final. "Yo vengo a comprar al mayorista, porque respeta el precio de 16 pesos para la garrafa de 10 kg, pero ya no queda gas. Por mi barrio, cuando consigo, tengo que pagar a 25 pesos la de 10 kg y a 40 pesos la de 15 kg, cuando acá cuesta 25 pesos", se lamentaba Vicente, un remisero que tuvo que volver a su casa con el envase vacío porque ni siquiera en la distribuidora quedaba gas.

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