La UCR tironeada entre el desafío de Macri y el apoyo a Boudou

Gustavo Sylvestre

En la búsqueda de consolidar y recuperar su perfil de principal partido de la oposición, el radicalismo logró pasar, durante los últimos días, una prueba de fuego con ese objetivo.

Por las denuncias contra el Vicepresidente Amado Boudou, y el pedido de juicio político motorizado por algunos de los diputados que en su momento fueron los mentores, en la Cámara Baja del denominado ‘grupo A’, se instaló en el seno del radicalismo, y puertas adentro, un intenso debate sobre la conducta a seguir, los elementos que había en la causa, y por sobre todas las cosas, surgió en varios dirigentes importantes de ese partido la idea de que este era un buen momento de ‘diferenciarse’ de esos diputados, que a entender de muchos, fueron los responsables del papelón electoral por parte de la oposición en las pasadas elecciones.

No solamente en el radicalismo se escuchan por estas horas duras críticas hacia ese reducido grupo de diputados, –muchos señalan a Patricia Bullrrich, Eduardo Amadeo y Federico Pinedo– sino también en algunos diputados del peronismo opositor. Los principales cuestionamientos que se escucharon hacia ellos es que siguen una agenda ‘mediática’ que los llevó el año pasado a tomar caminos equivocados en las estrategias planteadas para enfrentar al Gobierno.

Frente a la idea impulsada por estos diputados de motorizar el juicio político, el radicalismo se plantó. Fue vital la opinión del diputado Ricardo Gil Lavedra, que haciendo uso de su reconocida experiencia jurídica y seriedad en el tema, sostuvo que no había elementos para esa instancia, al menos en este momento, y que era preciso reunir “un poco más de evidencia” para luego formar un juicio.

En soledad, y pegado a ese grupo de diputados, el único radical que participó de ese pedido fue el cordobés Oscar Aguad, uno de los impulsores de relegar al radicalismo bajo la conducción de Mauricio Macri.

En verdad, el radicalismo está en plena ebullición interna, aunque no se note. Desde Mendoza, hay que escuchar las virulentas criticas del frustrado candidato a gobernador en la pasada elección, Roberto Iglesias. El mendocino fue uno de los primeros en alzar la voz el año pasado por lo que consideraba una campaña errática del entonces candidato presidencial Ricardo Alfonsín. A la distancia, considera que fue un error no haber realizado las primarias entre Cobos, Sanz y Alfonsín, que hubieran fortalecido al partido, y con una mirada pesimista sobre el futuro, advierte que el partido puede quedar dividido entre los que quieren ir con el macrismo, el Frente Amplio Progresista o el Gobierno.

En las sombras, dirigentes históricos del partido han comenzado a ‘operar’ políticamente para que el radicalismo retome la ofensiva política, y recupere su rol de principal partido de la oposición; y si bien pudieron incidir positivamente en evitar que se sumen al pedido de juicio político a Boudou, reconocen que la tarea se les hace difícil.

“No hay en la oposición hoy por hoy ninguna medida de acción política. Lo único que hacen para lucimiento de algunos es la mamarrachada de presentar el índice Congreso de la inflación, o los gestos intempestivos de Gerardo Morales en el Senado, que demuestran la impotencia de no hacer política en serio, mientras el Gobierno cada vez más hace pesar su número en ambas cámaras y avanzan en sus proyectos” describe un importante dirigente radical de la provincia de Buenos Aires, quien agrega: “Además, se compraron la guerra del gobierno con algunos medios, que nos terminó de aplastar”.

El mismo dirigente sostiene que “hay que pasar para después del 2013 la discusión en torno a la política de alianzas, porque la próxima elección es legislativa y allí no se juega un Cristina-Macri, sino que se vota de acuerdo a los candidatos de cada provincia. Se apuran los intendentes que quieren abrazar a Macri ahora, van quedar descolocados, porque además no creo que esa sea la idea mayoritaria en el radicalismo. Los que vayan en esa dirección seguramente se irán del radicalismo”, asegura la fuente.

En los últimos días el ex candidato presidencial Ricardo Alfonsín volvió con la idea de buscar un acuerdo con el Frente Amplio Progresista, aunque desde este sector no muestran apuro en sumar a los radicales. Están más preocupados en cómo resolver sus propias divergencias, que ya han comenzado a aflorar, sobre todo en el ámbito de la Capital Federal. Y en ver cómo suman a los ex dirigentes de la Coalición Cívica, que se despegaron de Carrió.

La oposición además, busca la forma de salir de su propio laberinto.

Por el momento, ha fracasado en Diputados la idea de volver al famoso ‘grupo A’, ya que la mayoría sostiene que no fue una buena experiencia. Y desde el radicalismo y el Frente Amplio Progresista sostienen que ha llegado el momento de mostrar sus propios perfiles de hacer oposición en serio, antes que enredarse en discusiones que no le son propias.

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